Al cruzar el patio sombrío
de nuestra casa, en imaginado viaje,
a los recuerdos de hijo,
veo a tu alma, quebradiza y delicada,
que me pregunta con sus ojos de silencios y profundos,
el porqué de la partida del hijo, que arrullo hasta mozuelo,
impidiendo que crezca con su amor malo-bueno,
que no se si de más grande entendí su fundamento.
Aquella mujer imperfecta para la demás gente,
fue el gran regalo que el cielo me dió, formando mi alma, mi mente,
doblegando mi voluntariosa adolescencia,
con sabia destreza , siendo severa en los castigos,
y tierna como un beso reposado en mi frente.
¿ Quién fue, la que con unos minutos de rezos
de cada noche, al acostarme,
me dejaba entre las colchas y sábanas seguro de su amor,
y a la mañana de siguiente día,
me alegra con su luz ,
junto a la del nuevo día, al despertarme para ir al "cole".
Esa mirada mustia,
de la despedida, se disipa cual niebla,
cuando recuerdo esos ojazos almendrados y maternos en sí mismos,
tiernos y fuertemente profundos, como fueron siempre.
Hoy madre mía que es tu santo,
sé que en la eternidad donde tu estás,
donde ya no se mide en años el tiempo,
si no por el valor e hidalgia con que impregnaste el mundo
y nuestras almas de recuerdos,
de valores y enseñanzas,
me transporto a la niñez perfecta que junto a mi padre nos diste.
Nunca me senti más querido,
que en tus brazos madre mía,
y aún en las noches cuando
silenciosamente me quedo pensativo
evocando tu presencia, me digo...
¿ Acaso estamos preparados para dejar partir a los hijos?...
En este espacio están mis poesías , forma de contactar con el mundo, y engrandecerlo.
lunes, 23 de marzo de 2020
Los recuerdos de nuestra infancia nos remontan a un tiempo mágico de los amigos del barrio, de los grupos de chicos dispersados por el azar dentro de cuadras y filas de casas, unas frente a otras, familias de 4 a 5 hijos, unidos por afinidades y generaciones, de hermanos por cada familia. En mi caso era el menor con dos hermanas antes mío. Fuera de nuestros límites geográficos, había amigos que con menos frecuencia los agregamos en nuestros juegos, así también encontramos otros grupos de chicos que nunca llegamos a compatibilizar, y se convertían en nuestros rivales, más si había alguna niña del grupo lejano, a quien osáramos de mirar o cortejar. Entonces aparecían las guerras entre los niños, los rivales apareados por edad, talla y claro por coincidencia de chica. Esto se daba casi siempre en vacaciones de fin de año, luego de las fiestas, inicio de carnavales. Las disputas comenzaban con miradas, palabras subidas de tono, a distancia, luego frente a frente. Muchas veces solo era por el dominio de una parte del parque, el mejor árbol de lugar, o un partido de fútbol intensamente luchado. Las peleas de grupos, eran pequeños conatos de cinco a 7 niños armados de piedras y palos. Muchas veces me tocaba a Alex o a mí definir con el más grande o el líder del otro grupo, nos tocó ganar , nos tocó perder, siempre dentro de todo había una mística y un respeto por el otro. Estas disputas eran entre grupo de chicos, las niñas Jugaban a lejos y no participaban. Recuerdo una de las tantas disputas habíamos invadido su lugar, sitiados contra los jardines de sus casas, no tenían escapatoria, -los padres no se involucraban, pensarían supongo que era parte de nuestro neuro desarrollo - . De pronto los hijos de las empleadas de grupo contrario, más grandes y claro no con los mismos estándares de respeto, ingresaron al conflicto.
De estar haciéndolos retroceder, un refuerzo no esperado nos golpeó en una embestida total, que nos tenía a punto de doblegarnos con una fuerza bruta desproporcionada. Retrocedimos siendo golpeados de todos modos y de todos los lados, ya no había el rival de turno, nos caían todo tipo de golpes, manados, empujones, hasta proyectiles de diferentes tamaños, escobazos etc.
A punto de optar por la retirada, ya sin tener la victoria ansiada, aparecieron sin que nosotros conscientemente lo pensáramos siquiera, el grupo de niñas, casi todas hermanas nuestras, algo más grandes que nosotros, armadas con escobas, ramas de rosales con espinas , que usaron como el arma secreta del momento, un solo solo azote en las piernas de más grande de los empleados, que se desmoronó y comenzó a llorar, con lágrimas y casi aullidos seudo caninos con huellas y perforaciones en el pantalón.
La retirada fue de ellos y todos junto a nuestras hermanas gritamos aquella extraña victoria, donde las mujeres de ese entonces nos dieron a fuerza de coraje y actitud de protección en aquellos momentos en que se jugaba nuestro honor pudieron rescatarnos y darnos la victoria.
Hoy a casi cuarenta años de aquel día siento que debo dar las gracias a esas fantásticas hermanas y amigas con con su amor incondicional estuvieron siempre a nuestro lado, vigilándonos a distancia nuestros pasos.
De estar haciéndolos retroceder, un refuerzo no esperado nos golpeó en una embestida total, que nos tenía a punto de doblegarnos con una fuerza bruta desproporcionada. Retrocedimos siendo golpeados de todos modos y de todos los lados, ya no había el rival de turno, nos caían todo tipo de golpes, manados, empujones, hasta proyectiles de diferentes tamaños, escobazos etc.
A punto de optar por la retirada, ya sin tener la victoria ansiada, aparecieron sin que nosotros conscientemente lo pensáramos siquiera, el grupo de niñas, casi todas hermanas nuestras, algo más grandes que nosotros, armadas con escobas, ramas de rosales con espinas , que usaron como el arma secreta del momento, un solo solo azote en las piernas de más grande de los empleados, que se desmoronó y comenzó a llorar, con lágrimas y casi aullidos seudo caninos con huellas y perforaciones en el pantalón.
La retirada fue de ellos y todos junto a nuestras hermanas gritamos aquella extraña victoria, donde las mujeres de ese entonces nos dieron a fuerza de coraje y actitud de protección en aquellos momentos en que se jugaba nuestro honor pudieron rescatarnos y darnos la victoria.
Hoy a casi cuarenta años de aquel día siento que debo dar las gracias a esas fantásticas hermanas y amigas con con su amor incondicional estuvieron siempre a nuestro lado, vigilándonos a distancia nuestros pasos.
En el Perú de ayer y de hoy, hay que tener realmente suerte para que al otro lado de los servicios estatales e incluso privados te encuentres con una persona aunque no bien instruida, que tenga sentido común y sensibilidad social, lo que en buen castellano lo llamamos criterio. Escasea en todos lados , y son atributos que deberían poseer quienes están detrás de una ventanilla, en un hospital, en una comisaria, y por supuesto en todas las instituciones como SUNAR, SUNAT, Ministerio Publico y el Poder Judicial., pero retomemos el relato.
Mi padre fue llevado por una situación evidentemente injusta. La persona que nos había golpeado con sus cajas, estaba delicada a consecuencia del impacto de su misma carga. Era una persona desnutrida, y adelgazada, al evaluarlo el médico encontró un par de costillas rotas. Sin embargo en los rayos x, lo que se objetivaba un pulmón crónicamente y severamente afectado por múltiples cavernas tuberculosas, que no soporto el politraumatismo.
En aquellos tiempos mi padre era un ex militante del PCP, yo lo conocí socialista, creyente en Cristo, un socialismo humanístico con discrepancias con la Iglesia Católica, que solo comprendí su filosofía al leer a Vallejo (Poemas humanos).
Resultó por desgracia que el pobre cargador, murió a los pocos días del accidente, al parecer una hemoptisis asociada al trauma y a la TBC galopante que fueron causa final de su desceso. Según los partes policiales, producido el desceso mi padre se convirtió sin querer queriendo en directo responsable. Las cosas se pusieron tan difíciles, por dicho acontecimiento, que de seguro el proceso se convertiría en un juicio de nunca acabar. Solo había nuestra palabra contra la del policía.
Mi tío, TVL, entonces una persona muy activa, lleno de juventud, agudo y audaz miembro del PCP, era gran amigo de mi padre. Él , le dijo, - esto se resuelve así de rápido, no tienes que preocuparte, yo me encargo de todo -.
Por la noche, ingresaron a la morgue, cargaron al difundo y le dieron cristiana sepultura fuera de Cusco. Al dia siguiente y subsiguientes se busco el cadáver, desaparecido. El cuerpo del delito no fue encontrado había desaparecido. No existiendo de que acusar, de ese supuesto atropello, no pudo prosperar el proceso. Mi padre volvió sano y salvo, y el auto Volvo, nos acompaño, por muchos años más y solo pudo ser vendido a la muerte de mi padre, que aconteció cuando tenía 19 años. Un tiempo después conocí la Morgue del Hospital Lorena, en el primer y segundo año, ya que no teníamos anfiteatro, como parte de las practicas, de estudios de Anatomia en la Facultad.
Mi padre fue llevado por una situación evidentemente injusta. La persona que nos había golpeado con sus cajas, estaba delicada a consecuencia del impacto de su misma carga. Era una persona desnutrida, y adelgazada, al evaluarlo el médico encontró un par de costillas rotas. Sin embargo en los rayos x, lo que se objetivaba un pulmón crónicamente y severamente afectado por múltiples cavernas tuberculosas, que no soporto el politraumatismo.
En aquellos tiempos mi padre era un ex militante del PCP, yo lo conocí socialista, creyente en Cristo, un socialismo humanístico con discrepancias con la Iglesia Católica, que solo comprendí su filosofía al leer a Vallejo (Poemas humanos).
Resultó por desgracia que el pobre cargador, murió a los pocos días del accidente, al parecer una hemoptisis asociada al trauma y a la TBC galopante que fueron causa final de su desceso. Según los partes policiales, producido el desceso mi padre se convirtió sin querer queriendo en directo responsable. Las cosas se pusieron tan difíciles, por dicho acontecimiento, que de seguro el proceso se convertiría en un juicio de nunca acabar. Solo había nuestra palabra contra la del policía.
Mi tío, TVL, entonces una persona muy activa, lleno de juventud, agudo y audaz miembro del PCP, era gran amigo de mi padre. Él , le dijo, - esto se resuelve así de rápido, no tienes que preocuparte, yo me encargo de todo -.
Por la noche, ingresaron a la morgue, cargaron al difundo y le dieron cristiana sepultura fuera de Cusco. Al dia siguiente y subsiguientes se busco el cadáver, desaparecido. El cuerpo del delito no fue encontrado había desaparecido. No existiendo de que acusar, de ese supuesto atropello, no pudo prosperar el proceso. Mi padre volvió sano y salvo, y el auto Volvo, nos acompaño, por muchos años más y solo pudo ser vendido a la muerte de mi padre, que aconteció cuando tenía 19 años. Un tiempo después conocí la Morgue del Hospital Lorena, en el primer y segundo año, ya que no teníamos anfiteatro, como parte de las practicas, de estudios de Anatomia en la Facultad.
La Navidad de Cristo.
Cual es el origen del meollo,
La tripa dolorosa, la madre del cordero, el origen de la maldad, del pecado venial y mortal.
Contra quien faltamos si somos infraternos, que nos envilece más si la codicia, la lujuria, si la indolencia o la indiferencia..?
Cristo y su mensaje llego no para cambiar al mundo,
Si no para advertirnos que el único camino posible para llegar a la eternidad del cielo, es amando a nuestros semejantes.
Quienes son esas personas aparentemente sin rostro.
El prójimo es tu padre y tu madre.
El prójimo es tu hermano de sangre.
El prójimo son tu esposa(o) y tus hijos.
El prójimo es tu medio hermano sin culpa de serlo.
El prójimo es tu vecino, o aquel que se aproxima a tu vida, solo por geografía.
El prójimo es tu amigo de siempre, tu amigo que no te visita nunca.
El que hoy se atravecerá y se interpondrá en tu ruta, descuidadamente y pondrá tu auto delante del tuyo,
El que te pedirá una limosna o te arrancará la vida por un celular.
Aquel que te quitará o robará una parte preciada de ti o de los tuyos.
Tu enemigo acérrimo o el que esconde su rostro para clavarte el puñal.
Tu prójimo estaba siempre a tu lado
Y hasta ahora no lo conoces...
Tu prójimo deambula hoy en las calles de las drogas, en la insanidad mental, por que es el último de los seres en la escala humana, aquel que busca tu basura, y encuentra un tesoro.
La Navidad, celebramos a aquel que nació en el pesebre más humilde, y que ilumino el mundo con una verdad sencilla pero difícil... difícil de cumplir..
El amar a los otros sin condiciones...
Sin distingos de raza, credo u orientación política o sexual.
Yo agregaría sin distingo de especies, la misma Tierra que pisas y destruyes es tu prójimo.
Amar...
Sin esperar retribuciones.
Todos los días de nuestras vidas...
Que difícil nos lo puso Jesús, pero que difícil.
Solo así podremos tener un mundo mejor.
Cual es el origen del meollo,
La tripa dolorosa, la madre del cordero, el origen de la maldad, del pecado venial y mortal.
Contra quien faltamos si somos infraternos, que nos envilece más si la codicia, la lujuria, si la indolencia o la indiferencia..?
Cristo y su mensaje llego no para cambiar al mundo,
Si no para advertirnos que el único camino posible para llegar a la eternidad del cielo, es amando a nuestros semejantes.
Quienes son esas personas aparentemente sin rostro.
El prójimo es tu padre y tu madre.
El prójimo es tu hermano de sangre.
El prójimo son tu esposa(o) y tus hijos.
El prójimo es tu medio hermano sin culpa de serlo.
El prójimo es tu vecino, o aquel que se aproxima a tu vida, solo por geografía.
El prójimo es tu amigo de siempre, tu amigo que no te visita nunca.
El que hoy se atravecerá y se interpondrá en tu ruta, descuidadamente y pondrá tu auto delante del tuyo,
El que te pedirá una limosna o te arrancará la vida por un celular.
Aquel que te quitará o robará una parte preciada de ti o de los tuyos.
Tu enemigo acérrimo o el que esconde su rostro para clavarte el puñal.
Tu prójimo estaba siempre a tu lado
Y hasta ahora no lo conoces...
Tu prójimo deambula hoy en las calles de las drogas, en la insanidad mental, por que es el último de los seres en la escala humana, aquel que busca tu basura, y encuentra un tesoro.
La Navidad, celebramos a aquel que nació en el pesebre más humilde, y que ilumino el mundo con una verdad sencilla pero difícil... difícil de cumplir..
El amar a los otros sin condiciones...
Sin distingos de raza, credo u orientación política o sexual.
Yo agregaría sin distingo de especies, la misma Tierra que pisas y destruyes es tu prójimo.
Amar...
Sin esperar retribuciones.
Todos los días de nuestras vidas...
Que difícil nos lo puso Jesús, pero que difícil.
Solo así podremos tener un mundo mejor.
A mediados de los setenta, mi familia - mis padres y mis dos hermanas, eran gran parte de mi mundo - en él estaba incluido por supuesto el auto de la familia. Teníamos un Volvo blanco perlado, station wagon, que nos acompaño gran parte de mi niñez y mi adolescencia. Los autos entendí desde aquella época, son un bien necesario, una suerte de máquina del tiempo, con él llegaba 5 para las 8, ingresando por Suecia hasta el Colegio Salesianos, - situado en lo alto del Cerro San Cristobal, - mirando al Cusco. Con él viajamos interminablemente al Valle Sagrado, o para Urcos, Pikillaqta , Huambutío, San Salvador, también a Anta, Conchacaya, y Chichero, una y mil veces, siempre manejado por mi padre a una velocidad predecible 60 km/hora. La.seguridad era el mayor objetivo del viaje. Eran el uno para el otro, es más la marca Volvo, así se vendía: Seguridad más que velocidad. Los suizos le dotaron de la mejor carcaza, carro que nos golpeaba solo le producía rasguños a su estructura, siempre los otros carros salían severamente averiados.
Era un domingo por la mañana, en que a diferencia de los otros, nos levantamos algo temprano para ir al Aeropuerto Velasco Astete a recoger a unos tíos que llegaban de Lima. Salimos por la Av. La Cultura, luego la Av. Garcilaso, hasta llegar a la que sería muchos años después la Alameda Pachacuteq. Cerca a las rieles de tren que cruzan la vía, un semáforo marco el rojo, y nos detuvimos. Yo hiba en el asiento trasero derecho, mirando con la ventana cerrada. Cuando me percate la presencia de una persona anciana, de rasgos indígenas, cargando sobre su espalda, soportando en su escuálida figura, más de cien kilos, en cajas inmensas aposicionadas unas sobre la otras, sujetas a doble pasada de una soga gastada por el tiempo, calzando unas ojotas igual de cansadas, que en actitud fatigada y distraída, miraba al suelo, sin percatarse la presencia del auto, golpeando su cabeza y luego su cuerpo contra la parte lateral, cerca a la puerta posterior donde yo me ubicaba. La embestida golpeó la parte lateral del Volvo produciendo un ruido de al caerse las cajas sobre el wasaq’epe, y al vehículo. Mi padre pregunto, que había pasado, bajó del auto y pudo ver a la persona debajo de las cajas, cerca a la berma derecha de la pista. La gente comenzó a acercarse a ayudar a salir de los bultos al anciano cargador.
Luego se aproximó un policía y como el hombre estaba poli contuso, lo llevamos al Hospital Antonio Lorena, luego de algunos papeles, el policía nos dijo que teníamos que acompañarlo a tomar la manifestación ya que era un accidente de tránsito y una persona estaba herida. Papá - dije: ¡ él que te choco fue el señor, dile!.. En todo caso nosotros fuimos los agraviados. Las cajas fueron las que hicieron daño al caer sobre él. Espere en el auto hasta que mi padre dió su manifestación. Luego llegamos a casa, ya los tíos habían llegado, mi madre nos esperaba preocupada ya que ya sabía en parte lo sucedido.
Cerca a las cuatro de la tarde, un patrullero llego casa con una orden de aprensión a mi padre.
Mi madre lloraba, nerviosa, mientras mi padre daba instrucciones, para que nos comuniquemos con tal o cual familiar que nos pudiera ayudar.
Me acuerdo que acompañe a mi madre a casa de un vecino, Joselo se llamaba cuyo papá era abogado.
Mi padre fue llevado injustamente a la carceleta con orden de atropello.
No recuerdo cuanto tiempo fue retenido o detenido, si fueron horas... o días... se me hace difícil el recordar.
Solo se que a tanta espera, mis temores que nunca más volviera revoloteaban en mi cabeza. Un día llego mi padre a casa, con la barba semicrecida, su cara delgada y angulosa, su rostro cansado, pero sereno abrazo a mi madre, a mis hermanas con sus caritas llorosas lo esperaban y a mí, que acongojado por la falta de ese ser que me dio la vida, el apellido y mi identidad, sobrevivia por aquellos días.
Mis años de niño no permitieron preguntar que había sido de aquel problema. Tenia a mi padre devuelta en casa y eso para mi era suficiente.
Ya a los catorce años, al recordar tan confuso suceso, supe por el relato de mi padre, lo que realmente había ocurrido... continuará...
Era un domingo por la mañana, en que a diferencia de los otros, nos levantamos algo temprano para ir al Aeropuerto Velasco Astete a recoger a unos tíos que llegaban de Lima. Salimos por la Av. La Cultura, luego la Av. Garcilaso, hasta llegar a la que sería muchos años después la Alameda Pachacuteq. Cerca a las rieles de tren que cruzan la vía, un semáforo marco el rojo, y nos detuvimos. Yo hiba en el asiento trasero derecho, mirando con la ventana cerrada. Cuando me percate la presencia de una persona anciana, de rasgos indígenas, cargando sobre su espalda, soportando en su escuálida figura, más de cien kilos, en cajas inmensas aposicionadas unas sobre la otras, sujetas a doble pasada de una soga gastada por el tiempo, calzando unas ojotas igual de cansadas, que en actitud fatigada y distraída, miraba al suelo, sin percatarse la presencia del auto, golpeando su cabeza y luego su cuerpo contra la parte lateral, cerca a la puerta posterior donde yo me ubicaba. La embestida golpeó la parte lateral del Volvo produciendo un ruido de al caerse las cajas sobre el wasaq’epe, y al vehículo. Mi padre pregunto, que había pasado, bajó del auto y pudo ver a la persona debajo de las cajas, cerca a la berma derecha de la pista. La gente comenzó a acercarse a ayudar a salir de los bultos al anciano cargador.
Luego se aproximó un policía y como el hombre estaba poli contuso, lo llevamos al Hospital Antonio Lorena, luego de algunos papeles, el policía nos dijo que teníamos que acompañarlo a tomar la manifestación ya que era un accidente de tránsito y una persona estaba herida. Papá - dije: ¡ él que te choco fue el señor, dile!.. En todo caso nosotros fuimos los agraviados. Las cajas fueron las que hicieron daño al caer sobre él. Espere en el auto hasta que mi padre dió su manifestación. Luego llegamos a casa, ya los tíos habían llegado, mi madre nos esperaba preocupada ya que ya sabía en parte lo sucedido.
Cerca a las cuatro de la tarde, un patrullero llego casa con una orden de aprensión a mi padre.
Mi madre lloraba, nerviosa, mientras mi padre daba instrucciones, para que nos comuniquemos con tal o cual familiar que nos pudiera ayudar.
Me acuerdo que acompañe a mi madre a casa de un vecino, Joselo se llamaba cuyo papá era abogado.
Mi padre fue llevado injustamente a la carceleta con orden de atropello.
No recuerdo cuanto tiempo fue retenido o detenido, si fueron horas... o días... se me hace difícil el recordar.
Solo se que a tanta espera, mis temores que nunca más volviera revoloteaban en mi cabeza. Un día llego mi padre a casa, con la barba semicrecida, su cara delgada y angulosa, su rostro cansado, pero sereno abrazo a mi madre, a mis hermanas con sus caritas llorosas lo esperaban y a mí, que acongojado por la falta de ese ser que me dio la vida, el apellido y mi identidad, sobrevivia por aquellos días.
Mis años de niño no permitieron preguntar que había sido de aquel problema. Tenia a mi padre devuelta en casa y eso para mi era suficiente.
Ya a los catorce años, al recordar tan confuso suceso, supe por el relato de mi padre, lo que realmente había ocurrido... continuará...
Me enternece la savia que me da tu flor,
domina mi lengua y aspiro desde tu pistilo su cándor.
Soy un insecto, pero a la ves , soy quien lleva el amor
de panal en panal, la polinización es un arte que me motiva
y cambio este lugar en un autentico floral.
Hoy me posé en un diente de León, luego en una dalia pensativa, y en un rosal doloroso y magistral.
Llevo el dulce sabor que hará la mejor miel,
ya que busco la autentica perfección
de colores ,aromas, que resumirá el gusto de la miel.
Me desplazo por los aires, dejándome a la inercia y el momentum del viento.
Canalizo la briza con un movimiento sutil y ligero
de mis alas dorsales, que rompen melodías a las ondas de los vientos primaverales,
Llevándome a diez kilómetros del panal elegido.
Llevo a cántaros el brebaje de vuestras bocas de flores
zambulléndome en un manto acolchonado
de diversas texturas de polen.
No hay cansancio en la obra,
Soy guardián de tu panal, mi reina abeja.
Destilo el veneno contra el enemigo,
dejando mi vida en mi aguijón querido.
Si logro vivir más que mis semejantes
Es por que la vorágine de la vida, respeto al azar
mi melancolías.
domina mi lengua y aspiro desde tu pistilo su cándor.
Soy un insecto, pero a la ves , soy quien lleva el amor
de panal en panal, la polinización es un arte que me motiva
y cambio este lugar en un autentico floral.
Hoy me posé en un diente de León, luego en una dalia pensativa, y en un rosal doloroso y magistral.
Llevo el dulce sabor que hará la mejor miel,
ya que busco la autentica perfección
de colores ,aromas, que resumirá el gusto de la miel.
Me desplazo por los aires, dejándome a la inercia y el momentum del viento.
Canalizo la briza con un movimiento sutil y ligero
de mis alas dorsales, que rompen melodías a las ondas de los vientos primaverales,
Llevándome a diez kilómetros del panal elegido.
Llevo a cántaros el brebaje de vuestras bocas de flores
zambulléndome en un manto acolchonado
de diversas texturas de polen.
No hay cansancio en la obra,
Soy guardián de tu panal, mi reina abeja.
Destilo el veneno contra el enemigo,
dejando mi vida en mi aguijón querido.
Si logro vivir más que mis semejantes
Es por que la vorágine de la vida, respeto al azar
mi melancolías.
Luchando contra un enemigo invisible.
Hoy cambio el mundo.
No necesitó que se altere el eje de la Tierra, ni que un astro de la noche destroce nuestra atmósfera, ni que se escapara una ojiva de nuestros cálculos.
Bastó que una combinación minúscula de moléculas de ARN y glicoproteínas en semivida decidieran ponernos en regla, nos mostrarán lo frágiles que somos, nuestras vulnerables murallas colapsan como fichas de domino mostrándonos los límites, de la vida y de la muerte.
La vida se genera incluso con la muerte, y la advertencia esta hecha.
Nos deja como peces fuera del agua, dañando nuestras branquias, como plásticos adheridos a nuestras mucosas.
El virus asesino se camufla en cualquiera de nosotros, aún en los jóvenes milenial ; cual caballo de Troya los usa para recorrer grandes distancias, pasando océanos y mares, llega a nuestras casas, sabiendo de su egoísmo, insensatez y vivir al límite.
Los gobiernos del
Mundo han quedado desarmados, no quedan balas efectivas no existen vacunas creadas.
Solo el guarecerse puede salvarnos,
A fin de evitar un final desastroso.
Nadie se salva, ricos y pobres
se doblegan.
La muerte llegó como un ladrón, en plena noche, a tu lado, en el asiento de avión, de un tren, o esperando un vagón.
En el cuerpo de una persona amiga.
En los labios ciertos de tus padres, en las manos de tus hijos.
Imprevisibles e invisibles como dardos certeros.
Toman tus bronquiolos, los alveolos los impermeabilizan al oxigeno, en ansia de
aire de toma de sorpresa, solo queda rezar y pedir por tu vida, tu familia, tu pueblo, tu nación, y el mundo entero, esperando salir de este laberinto de miedos, de encierro, y muerte de tantos inocentes, manteniendo la esperanza dentro de un destino de incertidumbres.
En estos momentos nace en diferentes latitudes el genio humano, el trabajo del médico universal, que escudriña y desnuda al enemigo, conoce sus debilidades, busca la cura oportuna para salvar más vidas y arrancarlo de las garras mortíferas de la enfermedad.
Antes, y después debemos abrazar a Dios, cual fuera nuestra creencia y religión, no nos detengamos en nuestras difrerencias, necesitamos ser uno solo.
Solo unidos, recuperando nuestros valores de amor, solidaridad y valentía daremos fin al enemigo.
Dios salve al hombre, y el hombre salve a la naturaleza.
Autor: marcaregistrada@Rubén Caparó
Hoy cambio el mundo.
No necesitó que se altere el eje de la Tierra, ni que un astro de la noche destroce nuestra atmósfera, ni que se escapara una ojiva de nuestros cálculos.
Bastó que una combinación minúscula de moléculas de ARN y glicoproteínas en semivida decidieran ponernos en regla, nos mostrarán lo frágiles que somos, nuestras vulnerables murallas colapsan como fichas de domino mostrándonos los límites, de la vida y de la muerte.
La vida se genera incluso con la muerte, y la advertencia esta hecha.
Nos deja como peces fuera del agua, dañando nuestras branquias, como plásticos adheridos a nuestras mucosas.
El virus asesino se camufla en cualquiera de nosotros, aún en los jóvenes milenial ; cual caballo de Troya los usa para recorrer grandes distancias, pasando océanos y mares, llega a nuestras casas, sabiendo de su egoísmo, insensatez y vivir al límite.
Los gobiernos del
Mundo han quedado desarmados, no quedan balas efectivas no existen vacunas creadas.
Solo el guarecerse puede salvarnos,
A fin de evitar un final desastroso.
Nadie se salva, ricos y pobres
se doblegan.
La muerte llegó como un ladrón, en plena noche, a tu lado, en el asiento de avión, de un tren, o esperando un vagón.
En el cuerpo de una persona amiga.
En los labios ciertos de tus padres, en las manos de tus hijos.
Imprevisibles e invisibles como dardos certeros.
Toman tus bronquiolos, los alveolos los impermeabilizan al oxigeno, en ansia de
aire de toma de sorpresa, solo queda rezar y pedir por tu vida, tu familia, tu pueblo, tu nación, y el mundo entero, esperando salir de este laberinto de miedos, de encierro, y muerte de tantos inocentes, manteniendo la esperanza dentro de un destino de incertidumbres.
En estos momentos nace en diferentes latitudes el genio humano, el trabajo del médico universal, que escudriña y desnuda al enemigo, conoce sus debilidades, busca la cura oportuna para salvar más vidas y arrancarlo de las garras mortíferas de la enfermedad.
Antes, y después debemos abrazar a Dios, cual fuera nuestra creencia y religión, no nos detengamos en nuestras difrerencias, necesitamos ser uno solo.
Solo unidos, recuperando nuestros valores de amor, solidaridad y valentía daremos fin al enemigo.
Dios salve al hombre, y el hombre salve a la naturaleza.
Autor: marcaregistrada@Rubén Caparó
martes, 13 de agosto de 2019
A mi padre...
En el portón de tu cuarto, quedo tu voz.
En el patio vacío y lúgubre, quedo tu imagen,
Tus sienes , tu frente, tu rostro de buen padre.
Tus últimos recados al partir...
¿ Dónde se fueron... Dónde quedaron ?
Padre mío.
Bendito seas por siempre,
Por tu religión universal, por tu moral,
a prueba de todo lo existente.
Por tu espiritualidad solidaria para los que menos tienen.
Por tus conocimientos de gran maestro en las aulas y en la vida.
Formando generaciones de seres humanos, mas que nada.
Hoy recuerdo, que entre tu percepción alterada
de tu último minuto de vida,
y la lucidez de tus pasos hacia el infinito.
Comulgaste y te rendiste ante el Dios de los hombres.
Tras el cantar del gallo, le pediste perdón.
No por negarlo, si no por no comprenderlo.
Por no entender su creación.
Saturada de angustias, de hambre, e impurezas.
Ante la inminente llamado de la muerte, me pediste ...
¡ Hijo mío, estudia a conciencia , para que no seas como ellos,
que no saben lo que tengo!,
Que no saben lo que hacen.
¡ Dios mío porqué me has abandonado !
Dolientes y severas fueron tus últimas palabras,
que grabaron de amor y de razón,
a mi formación médica y humana.
Hoy te pienso, y te extraño aún,
como un niño perdido en un mundo de viejos.
Y aun con mis canas que brotan traviesas.
Me pregunto, a que hora llegarás, para servir la mesa y
leer un buen libro, o en comunión compartir una velada,
de palabras, de cuentos, de realidades tuyas propias.
De versos a mi madre, a tus padres, de incomprensible orfandad,
triste regalo, que nos dio la vida, muy temprano.
Cuando toco tus libros, cuando leo las mismas líneas que
recorrieron tus ojos, me conecto al universo vasto de tu esencia,
e ingreso a un trance exquisito de vida, de infancia, de calor de hogar,
de arrullos y de besos nunca dados.
A ese lugar que no volveremos nunca, pero que presente está,
Cuando me acuerdo de ti...
Rubén Caparó. Valdeiglesias , descansa en paz...

De niño viví en un mundo de honor ; la llama ferviente de la injusticia a mis pocos años la entendí casi como un don natural.
Influenciado quizá por los caballeros de la edad media que ví en las películas, pero más por la imagen y nombre de mi padre, que me enseñó la honrra, y mi madre que me inició en el cristianismo.
Fuí lider de un grupo de niños, que durante mi niñez amé como a mis hermanos. Jugabamos de sol a sol, y solo al caer la noche retornabamos a nuestras casas.
Mi gran amigo de infancia se llamaba Alexis, era menor que yo en un año, era rubio y de piel ; clara, agil como un felino y fuerte el doble que yo, luchabamos por las tardes cerca a nuestras casas en el césped ; que llamabamos la cancha; nunca sin embargo logró ganarme en la lucha libre o en pelea de box, ya que era muy hábil para salirme de sus llaves, y audaz y rápido para pensar y dominarlo con la mente. Conocia sus falencias.y eso era creo lo que me hacia ganar. Nos queriamos como hermanos, hicimos de niños nuestro pacto de sangre como lo hacían los pieles rojas.
Era fragil en sus mucosas nasales y ese era su punto debil que alguna vez ataque para no perder una pelea.
No podía perder en esos lances, por que yo tenía la autoridad del grupo.
Siempre fuí de contextura delgada, mis brazos por alguna razón también lo eran, por lo cual ocultaba yo a la vista con camizas manga larga. Mis cabellos eran negros y ondulados, mi piel sonrosada, que se encendía en el fragor de la lucha grecoromana, o en las peleas de box.
Dicen que era un niño muy apuesto, hasta que crecí y me hice adolescente. Allí cambio todo, jaja ...me hice un adolescente delgado, y reflexivo.
Alexis era rápido e impulsivo, su modo de hablar dificultaba la pronunciación de la r , que era la caracteridtica cuando llamaba a mi casa, por costumbre gritabamos el nombre del amigo, un poco cantando, asi más o menos: Aaaaaleeeeexxx,
Repitiamos varias veces hasta que salía uno, o la mamá de uno, para negarnos o decirnos, saldrá cuando termine la tarea. A mí me llababa asi: úuuubeeenn, úuuubeen o más tarde, guuubeenn, eramos tan unidos hasta que el destino y mi decisión de apartarme de él hizo que aquella bella amistad se fuera extinguiendo, ambos creciendo por diferentes caminos.
Alex era el mayor, Kike era un solo un año menor, rubio y blanco como un sol, delgado y fragil, era nuestro hermano menor.
Parte de grupo que llamábamos la mancha de patas.... estaba constituído por Abelito, Juan, Leo, Pepe Rabanal. Todos son nombres reales, la verdad no se donde estarán, pero en mi memoria vivirán eternamente, con su carita de niños traviesos, con nuestros códigos internos de valentía a prueba de todo y aunque en nuestro pequeños mundo nos creiamos grandes, nuestros dulces e ingenuos sueños nos delataban ... Éramos sólo niños...
Capitulo II
El día veintiocho de diciembre nací y fui el varón esperado en mi familia, como producto de aquel día me decían en casa Inocencio, aquellas dos hermanas de las que fui su juoguete, destino de sus celos, de sus acusaciones, y de sus mimos. Los 28 de diciembre era una prolongación de la navidad para mí, aún recuerdo lo cohetes despertándome, tanto eran de mágicos aquellos primeros años que me sentí predestinado.
Hasta que cumplí los 8 años, que todo parecía un cuento, fue ese cumpleaños que todo esto cambio. En Navidad había comprado junto a mis padres, unos juguetes para Alex y Kike, eran un modelo en escala de German Monster, ese mismo día fui a su casa que estaba a pasos de la mía, me abrió Mamá Itala, su abuela comentándome que ambos habían viajado por navidad y que iban a volver en unos días. El día 28 de ese año, amaneció de un gris oscuro, como mi animo. Los cohetes sonaron y los sentí ausentes. Un dolor en mi alma que no podía explicar tomo mi ser, una angustia que no había pasado antes, desayunamos , luego fuimos a almorzar a una Quinta campestre y se suspendió el cumpleaños, ya que habían viajado mis dos amigos. Una torta pequeña y unas ocho velas fueron apagadas por la noche, sin ton ni son .
Al día siguiente por la tarde hablaban mis padres sobre un accidente que había ocurrido y se lamentaban de ello, yo de entrometido pregunté lo que ocurría , se miraron y mi madre me comentó tomándome del hombro que un accidente había ocurrido y que Kike , el menor de los hermanos se había ahogado en un silo que habían dejado sin tapa. Era la primera vez que alguien cerca mío moría, y alguien tan querido. Hablábamos y jugábamos a la guerra, a los muertos y heridos, pero esto era diferente, esto no era juego, era la realidad misma y no tenía ningún sentido.
Se veló y enterró cuando trajeron el cuerpo. No me permitieron ir mis padres a su entierro, nunca lo vi muerto. Sería ahora pienso el porque durante muchos años seguí soñando con mi amigo que estaba vivo, y que solo había cambiado de ciudad.
Los días siguientes fueron tristes, y más aún para Alex que en su delante vio caer a su hermano ha esas aguas mugrosas, intentando rescatarlo con la correa que tenía , viendo cómo las burbujas poco a poco se apagaban junto a la vida de nuestro hermano menor.
Muchos años permaneció a mi lado el muñeco no regalado, como un mal recuerdo de algo que no conocía hasta ese entonces, llamada muerte...
Ese dolor y presentimiento volvió a presentarse muchas veces más, a veces sin causa aparente, sin embargo esa desazón , esa gran tristeza, siempre presagiaba algo que iba a ocurrir y iba causarme un igual dolor.
III
III
Luis y Piolín.
En mi mundo de niño mi hábitat era mi barrio, lugar que conocí como propio desde el día que nací.
Luis y Piolin eran dos chicos del barrio, tres a cuatro años mayores, que Alex y yo. Estaban claro púberes y de vez en cuando bajaban a nuestro nivel de edad para vanagloriarse de ser mayores que nosotros. Piolín, su nombre real es Marco Antonio, era un chico vivaz, inteligente y estudioso, presumía de ser de los mejores de su clase y que iba ser médico en el futuro, vivía casi al frente de mi casa, sus padres alquilaban a un contador solterón, al que todos lo apodábamos como “señor chino”, eran varios hermanos, y hermanas mayores y menores que él, que vivían en la casa, pero con quien compartimos los mayores momentos fue con él. Le gustaba iniciar las modas de los juegos, un día se aparecía con una ondas con resortera de alambre, y ligas, que disparaban cáscaras de naranja, y todos hacíamos las ondas, hasta que se armaba un ejército de niños armados con resorteras, que terminaba en un basural de cáscaras tiradas en el piso, otro día, eran los carritos de plástico que comprábamos a sol y que los pegabamos con brea sobre una plataforma deslizante, y los tincábamos haciéndolos competir unos con otros, otras veces nos motivábamos unos a otros construyendo una catapulta que proyectaba chapas de bebidas, hechos con una tabla, elásticos y un gancho de ropa. Siempre había que construir, un arco y sus flechas, unos aros de jebe con su palo dirigible, o un yo-yo o un tic tac de bolas de plástico sólido, que a más de uno aplastó los dedos.
Piolín por tanto era ingenioso, aprendimos mucho de su imaginación e inventiva. Jugaba también al fútbol, con gente mayor, y de vez en cuando bajaba a jugar con nosotros, quizá recordando o no queriéndose desprender de su infancia, él y Luis eran de la misma edad, por alguna razón, Piolín lo prefería a Alex, y Luis me apoyaba a mí. Un cierto día saliendo de mi casa, me esperaban ambos, estaban junto a Alex, y Piolin me dijo que quien pega a quien, tu o Alex, le conteste que éramos amigos y que no peleamos, a lo que él me contestó, “yo creo que él te pega”, le tienes miedo, le dije que Alex tenía las fosas nasales muy frágiles y por eso no debíamos pelear, a lo que Alex dijo, que él podía hacerlo, que lo estaba menospreciando, así que sin querer, se armó la pelea de ring de box, y bueno no había peleado de verdad con mi amigo, y los más grandes armaron la pelea, y no podía hacer nada, porque lo demás sería cobardía. Así que iniciamos la pelea, ¡ vamos, tú puedes, sácale la chochoca Alex ¡, por una parte gritaba piolín, Luis por el otro lado me decía- ¡ Rubén no te dejes, tu puedes ¡ , aunque veía en su cara no estar completamente seguro. Lo único seguro que yo sabía es que mi amigo tenía su talón de Aquiles , en medio de sus ojos, y allí fui a darle, dicho esto con cierta pena, esa fue mi estrategia de batalla, luego de unos cuantos intercambios de golpes, mis orejas estaban rojas, y la cara de mi oponente, pálida y agitada, pum¡ Pum¡, y mis golpes dieron en el blanco, y un manante de sangre comenzó a brotar de sus fosas nasales, ¡ otra vez mi epistaxis ¡ logre escuchar quejándose a mi amigo, indicando el término médico que le había diagnosticado el pediatra, en su última visita al hospital. Le contuvimos la hemorragia, luego de utilizar varios pañuelos, y tapones de papel higiénico Paracas, nos lavamos la cara, y nos fuimos a casa. Nunca mis padres, ni menos mi madre supieron las veces que me pelee y si gané o perdí, lo que sí sé, es que llegaba a casa, con la cara lavada y con la frente siempre en alto, porque nunca retrocedía a pesar de pelearme con más grandes, y ante la incertidumbre de ganar o salir vencido estaba latente.
Ahora los chicos crecen sin esos trances, los padres se angustian si sus hijos son golpeados entre niños. Las disputas de poder se definían así y después todos éramos buenos amigos. No existía la cobardía del bulling en la medida que hay ahora, la gente era más justa y los niños también.
Piolín fue un gran amigo, luego de esa pelea, cambio su actitud hacia mí, porque no me había corrido. Años más tarde, un accidente viajando por los cerros de Huanca, le produjo junto a un grupo de jóvenes una quemadura en gran parte de su cuerpo y cara, pero sobrevivió para contarme, como en medio del fuego y el humo, desatado por la quema de pastos por los campesinos, una llamarada de fuego rodeo a él , junto a un grupo de chicos que viajaban al Santuario del mismo nombre, él como lo conocí, ágil y delgado, hábil e inteligente pudo escapar de morir, como ocurrió con un grupo de ellos, protegiéndose las manos con su casaca, consiguió ir en contra de la columna de fuego, sintiendo como su piel se achicharraba, emprendió la batalla de su vida contra el fuego, fatigado cayó sobre la maleza, avanzó hasta una piedra grande, donde esperó que pase las llamas incendiarias, calentando incluso la piedra en la que se recostó, apoyado en una de sus mejillas, sobre la piedra hirviente, sobrevivió siendo uno de los pocos sobrevivientes de aquella tragedia.
Años más tarde, me encontré en un bus interprovincial, había mejorado mucho luego de muchas cirugías estéticas,llego a ser psicólogo, y seguramente actualmente ayuda a salir de las peores hondonadas a sus pacientes, aún sin embargo conservo su imagen anterior en mi memoria, de piel trigueña y de rasgos finos.
En cuanto a Luis…..
Continuará.
En tus huesos ancianos hoy, descanzó mi
cuerpecillo del niño, de ayer.
Aquella persona toda amor,
de brazos atentos y mirada incansable, arrulló sin horario, sin día , sin noche, mis sueños primeros.
Asumiendo con ternura santa sus desvelos.
Me doblo en cuclillas y casi de rodillas
Me miro en tus ojos, rememorando el día que partiste hacia los cielos, con tu mirada de niña asustada, te fuiste de sonrisa dolorosa despidiendose esta vida, te contuve con mis manos y con mis dedos acaricie tu cano cabello, tu frente
dulcemente enjuta por los besos del tiempo.
Mis ojos ojerosos se dolian a lágrimas al dejarte partir; mientras tus manos tocaron mi alma una vez más, como toda la vida dandome; amor de madre..
En tí madre eterna, me forjé como la espada,
de justiciero filo me emsable, el temple de humanidad, se mezcla al dulce acero, tierno
y constante en el tiempo.
Espero con ansias volver a estecharte y verte
rejuvenecida en los cielos,
dulce madre ,
me enterneceré en tu pecho.
Descansaré y exalaré al infinito mi espiración
final plenamente sentida,
fundido en tus células y a tu genoma,
acurucado al origen y a los ojos que me vieron
nacer, viviré muy junto a tí, en paz eternamente.
Soledad, te extrañe hasta que
mis pensamientos se revolotearon dispersos y tristes, atosigadores y retumbantes.
Buscando una luz en mi cerebro.
Que no palpo aún, en las tinieblas del desencanto.
Camino por las calles de Barcelona, y me encuentro en lo casual de un laberinto de gentes, con miradas extranjeras y una Babel interminable de lenguas que creo algunas entender, más no sé si valga la pena, intentar hacerlo, por que no sirven a mi propósito ni a mi ansiedad de vivir eternamente ...
De sentir.... eternamente...
De dar lógica a la cultura, y a las nuevas modas.
Me resisto a los cambios de las masas...
Me invade el
Miedo de perdernos en la nada.
Me niego a someterme a las verdades de otros...
A la verdad que nos la cuentan.
Por eso, esta soledad, introspectiva del ayer y de mañana... me pone en el dilema del “adónde vamos...”
Acabo no más de hablar de fascismo, de atropellos de los derechos humanos, de los presos políticos de la izquierda de aquí, que está ciega de los sucesos de la América Latina del frente y me digo, no acaso este libreto lo escuche en la otra esquina.
Es que la derecha tiene que ser facista y la izquierda de Fidel o de Ortega.
No es que las masas somos románticas y los lideres de derecha, centro e izquierda nos utilizan, dándonos sentido a nuestras soledades.
Andamos caminando como hoy yo, buscando una puerta abierta, un cariño y un pan de fraternidad, entre la gente que en estampida cual San Fermín, pasa delante tuyo,
Inocente del peligro de vivir de irrealidades creadas por otros para darnos sentido a nuestras existencias.
En nuestra naturaleza está la respuesta a lo que hoy contemplamos como realidad.
No hemos evolucionado lo suficiente, para ser fraternos, para ser solidarios, para dejar de ser mezquinos y ladrones, hipnotizadores de pueblos enteros, hoy les esperan las cárceles del pueblo por las mentiras e infamias con las que nos gobernaron.
Queda a las generaciones lúcidas y no a las otras, alienadas y perdidas en sus dilemas, a trazar caminos nuevos, limpios y claros, que nos lleven a un buen comienzo.
¿ Me podrás decir que es un hijo? , acaso quizá mencionar, cosas que yo no me atrevería a hablar o ha definir, sin quedarme en el más absoluto de los silencios, rememorando el más grande de todo los proyectos, que me llegan a la memoria con exquisita fidelidad... sus primeros llantos, sonrisas y desvelos,
sus primeras gripes, fiebres y dolores, que no fueron ajenos.
Me permitís que recuerde cuánto los deseamos, cuando ya henchido el abdomen, asomaban partes de sus miembros, y los acariciábamos untando cremas con música clásica, para despertar ya de niños su humanidad, aprecio y gratitud.
Y al recibirlos al nacer, criaturas tan milagrosas y tan frágiles son, absolutamente dependientes del cuidado nuestro y de nuestro amor.
Bebieron el néctar lácteo de una mama turgente y amable, que les mantuvo de alimento, calor y caricias.
¿Que es un hijo?
Es una parte o el todo de nosotros, puesta con dulzura por Dios y la naturaleza,
para que olvidemos nuestra corta existencia.
¿ Saben cuantos globos inflamos, cuantas cometas volaron?, por el puro amor de presentarles lo mejor que se pudiera de la vida.
Cuantas tareas fueron hechas a doble o triple recuadro.
Cuantas noches desveladas desde que fueron niños a más grandes.
Cuantas emociones bellas, nos trajeron, cuantos dolores
con ellos, a nuestras almas sobrecogieron.
Y verlos cantar, jugar, declamar acaso no fue lo más precioso del mundo.
¿ Acaso sus enfermedades los sufrieron solos?, fueron con ellos que sucumbimos y enfermamos.
Nos quedamos en hospitales para sanarlos, cuantos rezos se hicieron por sus almas y por sus cuerpos.
Por su bienestar espiritual pasamos ritos religiosos que apartaran los demonios, y si los castigamos, a veces también sufrimos, por nuestros excesos involuntarios propios de nuestra imperfectible humanidad.
Los vemos crecer, y a veces ya crecieron de pronto a nuestro lado, en un instante, estando absortos en el trabajo intentando darles más de todo, sacrificando ese tiempo valioso, solo ilusión perseguimos a tan denodado esfuerzo.
De pronto las premonitorias conductas señalan que llegó la pubertad y la adolescencia, y los padres perfectos que creíamos ser, a la luz de su razonamiento desvanece.
Ese precioso ser carne de tu carne, te desmiente y te dice que eres un anticuado, que la modernidad te pasó la factura, que les avergüenza tu presencia..
! Que quieren ser libres!inestables, inmaduros e irresponsables.
Que su privacidad es su derecho, y la verdad que nos debían, ! qué!
Ocultando a tus ojos siguiendo vicios etéreos...
Y te preguntas si son los hijos que criaste y amamantaste.
Sin sabores y noches de amanecida, esperando a tu filio, “pa protegerlo...”
Y para él eres su guardián, el viejo que le poda sus ramas, que le corta sus alas.
Ellos deciden sus destinos, con premura y casi corriendo, motivado por los años de juventud.
Conocemos esa realidad, tan de cerca.
Muchos hijos cayeron para no volver a levantarse más, perdiendo su dignidad, sus valores, ensuciando cuerpo y alma , donde uno no pueda verlos.
Algunos, solo algunos, son hijos que escuchan y deciden que tú puedas ser la catapulta de su destino.
En la madurez y la ancianidad acaso si visito al viejo o a la vieja, profesión me dieron por que fue su deber hacerlo.
Lejos de casa, vuelo, vivo, muero.
Solo unos pocos devuelven en vida, los cariños, urgencias, desvelos.
La mayoría nos morimos solos, cuando somos abuelos.
Me podrán decir que es un hijo, yo lo fui, y si acaso ya no están mis padres espero haber sido el hijo que no les falté, que dolores no infligí, que caricias mías no les dejé de dar, y que oraciones para ellos siempre pronunciaré...
Y cuando llegue el gran momento me fundiré en su regazo y con su espíritu para descansar eternamente, en paz.
Aún algunos nos falta terminar de ser padres, algunos de ser hijos.
No olvidemos estas palabras...
aún estamos a tiempo de cambiar y ser hombres e hijos nuevos.
Me entristece este reino,
el reino de este mundo,
me aflige su imagen
de máscara desdibujada,
de error de diseño,
de senderos borrosos y realidades infames, creadas por los unos y otros convenientemente.
Me aflige este mundo insano.
Lleno de odios y corrupta acción.
No queda ni un verso de Padre nuestro
que no haya sido profanado..
¡ No hay más remedio para su mal!
Por que el mal intrínseco estás dentro de todos.
El cotidiano, el cercano y el global mundo
se muestran nauseabundos,
a los ojos de las almas honestas, pocas claro está, que sobreviven entre la pus y el dolor de la miseria humana,
Ya queda poco, para sufrir el infierno
de Dante frente a nuestras pupilas,
Poco, para mordernos cual reptiles, impregnando a cada mordida ponzoñosa, de venenos que se inyectan en la misma esencia humana , inundando nuestro torrente sangrante de vida.
Cual mortíferos, dardos
de hambre y sed de avaricia, de
toxinas de egolatría.
destruyendo a lamidas viperinas, las promesas de eternidad y esperanza
de nuestro señor Jesucristo.
Un mundo de mentiras influyen a los hermanos mansos de corazón, que reciben información pasivamente, cual reinvento de Sodoma y Gomorra.
Y burlas para los que creen en el pan nuestro de cada día.
Me duele el reino de este mundo,
que ni el mesías pudo cambiarlo,
No hubo tierra fértil para el grano de mostaza , que tuvo que crear un mundo nuevo, lejos de éste.
El hombre se vuelve cada vez más ciego, que destruye bosques y selvas, especies de agua, de tierra, y del cielo.
Los muertos de la guerra y la pobreza,
los crímenes de les humanidad, no quiebran gobiernos manchados de sangre, cruzamos a nado sobre la ciénaga de la inmundicia, por nosotros producida, cual trogloditas académicos, nos hicimos dueños de la verdad, y construimos un mundo a nuestra imagen y semejanza, sin Dios, como y tal cual,
nacido del pecado de Luz Bell, que anida hoy mismo en nuestro genoma común compartido con reptiles y gusanos, insectos y las víboras.
Hienas y cuervos.
Luchamos por nuestros egos, pisando la mano de quien nos pide, la yugular de quién no está de acuerdo, y nos muestra su perfil.
aventajamos por la espalda, cual hienas hambrientas, al débil o al anciano, herimos mortalmente sin pestañar, al obrero distraído o a la ama de casa, con el recado urgente para sus hijos, al milenium absorto en su último celular,
al peatón descuidado,
al amigo fraterno, líbrese si está a nuestro costado, que con un certero codazo, lo abatimos, después de negarlo tres veces.
La muerte del Ser, frente al No ser,
ha comenzado.
Con la frivolidad que nos muestran los medios.
La indecencia de políticos y gobernantes.
Con el caos en nuestras vidas, por la inoperancia de los elegidos.
Con los abusos a los que menos tienen, al ignorante, al manso de corazón , a los niños inocentes, con programas educativos de vanguardia , produciéndoles daños irreparables en sus almas.
El Reino, que creo, con mucho dolor me digo, no es de este mundo...
Copyrigth@ Rubén Caparó O.
domingo, 25 de noviembre de 2018
Los poemas son momentos.
Son estancias en el tiempo...
Fuentes de agua que bebí a sorbos grandes.
Aguas que corrieron entre mis dedos
Negando la perpetuidad del amor.
Los poemas son remembranzas
Ramos de ansiedades y nostalgias escogidas
para santificar el espiritu,
buscando el dolor del alma.
Y quiza la justificación de existir.
Los trazos de los poemas se dibujan en versos.
Cada verso nace como un niño,
grita por hambre, duerme y respira, como un niño, despierta y queda en vigilia, como un niño.
Puede ser travieso, en sí, o serlo en su desarrollo. Es sincero y no pretende ofender.
Es genuino y busca la armonia.
Busca con ansia la belleza, de su semántica.
En su sintaxis aspira originalidad.
En su cadencia, se mueve...
En su ritmo, se agita y anhela con llegar al clímax de lo perfecto.
Una y otra vez, se escriben sus letras,
Se cambian las palabras
hasta que signifiquen lo correcto.
Se repiten los fonemas buscando la rima.
Oyendo los ecos de una sonata se plasman de tinta, sobre la blanquecina celulosa que lo espera.
El poema es una dimensión métrica y temporal
del pensamiento, de una emoción, de un sentimiento, por tanto es multidimensional.
Un verso, un cuarteto, una estrofa,
son medidas unidimesionales de un universo
que esta en todas partes.
Un verso, es como un beso...
Directo y certero, se escribe,
tierno y voluptuoso se percibe.
Húmedo, tibio y travieso, se concibe.
Terso, llameante y esquivo puede serlo.
Un poema es como un romance,
da tiempo, cadencioso se desarrolla.
Nace, vive y muere,
Resucita al ser leido, y deja una historia para el pasado.
Un poema es como un hijo
no lo puedes negar,
ni dejar de reconocerlo,
por que nace
de tu misma conciencia
y es la esencia misma de uno.
Son estancias en el tiempo...
Fuentes de agua que bebí a sorbos grandes.
Aguas que corrieron entre mis dedos
Negando la perpetuidad del amor.
Los poemas son remembranzas
Ramos de ansiedades y nostalgias escogidas
para santificar el espiritu,
buscando el dolor del alma.
Y quiza la justificación de existir.
Los trazos de los poemas se dibujan en versos.
Cada verso nace como un niño,
grita por hambre, duerme y respira, como un niño, despierta y queda en vigilia, como un niño.
Puede ser travieso, en sí, o serlo en su desarrollo. Es sincero y no pretende ofender.
Es genuino y busca la armonia.
Busca con ansia la belleza, de su semántica.
En su sintaxis aspira originalidad.
En su cadencia, se mueve...
En su ritmo, se agita y anhela con llegar al clímax de lo perfecto.
Una y otra vez, se escriben sus letras,
Se cambian las palabras
hasta que signifiquen lo correcto.
Se repiten los fonemas buscando la rima.
Oyendo los ecos de una sonata se plasman de tinta, sobre la blanquecina celulosa que lo espera.
El poema es una dimensión métrica y temporal
del pensamiento, de una emoción, de un sentimiento, por tanto es multidimensional.
Un verso, un cuarteto, una estrofa,
son medidas unidimesionales de un universo
que esta en todas partes.
Un verso, es como un beso...
Directo y certero, se escribe,
tierno y voluptuoso se percibe.
Húmedo, tibio y travieso, se concibe.
Terso, llameante y esquivo puede serlo.
Un poema es como un romance,
da tiempo, cadencioso se desarrolla.
Nace, vive y muere,
Resucita al ser leido, y deja una historia para el pasado.
Un poema es como un hijo
no lo puedes negar,
ni dejar de reconocerlo,
por que nace
de tu misma conciencia
y es la esencia misma de uno.
sábado, 17 de noviembre de 2018
¿Alguien te ha amado ?
¿Sabes lo que es el amor?
O solo vivís por la inercia del ser,
humana, madre, hermana, mujer.
Conociste la gloria de amar...
La pasión de sentir...
La reflexión de existir...
¿La nostalgia del amante ?
Los celos... benditos celos...
¿Sabes que es añorar, a quien no está?
A quien nunca estará...
Acaso morirás sin que nadie te devele el amor.
No el de costumbre, ni de favor,
No el de conveniencia ni el de perdón.
Estoy hablando del genuino, del distinto,
del que hizo pecar a Eva, a Magdalena,
a Penélope o a Julieta.
Te hablo de la madre del cordero.
Que de lo inerte, te da la vida,
De lo que desconoces, y te mantienes pasiva, enquistada, en tu zona de conford.
Dime:
¿Amáste a alguién, lloráste acaso su ausencia?
O solo rodaste como la noria gira, siguiendo su costumbre cinemática.
Sin dolor, sin valor, sin amor.
¿Buscas la pureza de esta vida,
y te niegas al amor?
¡Dejas tu alma atrapada y reprimida,
y prefieres seguir a la razón?
Conoces por lo que cuentan,
y vives suspendida en tu sueños,
ya que el tiempo del amor terminó para tí.
A caso vives de las migajas
guardadas del pasado,
de un beso que no fue dado.
Negándote la oportunidad de aprender la real experiencia de amar con pasión.
Escucha, escucha...
No a mí,
Escucha al amor.
¿Sabes lo que es el amor?
O solo vivís por la inercia del ser,
humana, madre, hermana, mujer.
Conociste la gloria de amar...
La pasión de sentir...
La reflexión de existir...
¿La nostalgia del amante ?
Los celos... benditos celos...
¿Sabes que es añorar, a quien no está?
A quien nunca estará...
Acaso morirás sin que nadie te devele el amor.
No el de costumbre, ni de favor,
No el de conveniencia ni el de perdón.
Estoy hablando del genuino, del distinto,
del que hizo pecar a Eva, a Magdalena,
a Penélope o a Julieta.
Te hablo de la madre del cordero.
Que de lo inerte, te da la vida,
De lo que desconoces, y te mantienes pasiva, enquistada, en tu zona de conford.
Dime:
¿Amáste a alguién, lloráste acaso su ausencia?
O solo rodaste como la noria gira, siguiendo su costumbre cinemática.
Sin dolor, sin valor, sin amor.
¿Buscas la pureza de esta vida,
y te niegas al amor?
¡Dejas tu alma atrapada y reprimida,
y prefieres seguir a la razón?
Conoces por lo que cuentan,
y vives suspendida en tu sueños,
ya que el tiempo del amor terminó para tí.
A caso vives de las migajas
guardadas del pasado,
de un beso que no fue dado.
Negándote la oportunidad de aprender la real experiencia de amar con pasión.
Escucha, escucha...
No a mí,
Escucha al amor.
Aquella hoja caída que de onfálica
rama terminó desprendida.
Tornasolada y olvidada.
Con los vientos fue llevada.
Sin distingos de razones.
Sin dolor de corazones.
Va allí, vuela allá...
Cayendo en sideral hipérbola ondulada .
Unas veces amada, cuando el árbol
de la rama por ella respiraba.
Ahora sentenciada a morir sin alimento
y disolverse poco a poco con el tiempo, en la nada.
Aquella hoja pérdida, por su orgullo, desprendida.
La mueve la brisa para allá a la deriva,
Balanceándose en una vorágine gravitatoria,
Va para allí nostálgicamente confundida,
se pierde deprimida
en natural vegetal desidia...
Secándose a los rayos otoñales,
de un sol que apenas la acaricia
y la despide de la vida.
rama terminó desprendida.
Tornasolada y olvidada.
Con los vientos fue llevada.
Sin distingos de razones.
Sin dolor de corazones.
Va allí, vuela allá...
Cayendo en sideral hipérbola ondulada .
Unas veces amada, cuando el árbol
de la rama por ella respiraba.
Ahora sentenciada a morir sin alimento
y disolverse poco a poco con el tiempo, en la nada.
Aquella hoja pérdida, por su orgullo, desprendida.
La mueve la brisa para allá a la deriva,
Balanceándose en una vorágine gravitatoria,
Va para allí nostálgicamente confundida,
se pierde deprimida
en natural vegetal desidia...
Secándose a los rayos otoñales,
de un sol que apenas la acaricia
y la despide de la vida.
martes, 26 de junio de 2018
¿Dónde estará ?,
aquella grata presencia,
que cual delicada brisa,
tropezaba impetuosa contra mi alma,
dejando caer su amado cuerpo,
inmaterial y etéreo, sobre el mío.
Produciendome extrañas sensaciones.
Con su arrullo, lo
escucho, en las madrugadas,
al clarear el alba.
Se posa junto
a mis sueños despiertos.
Intenta ser una caricia, de madre, de hermana
y de amante.
Mientras mis ojos dormilones
se abren cada madrugada ,
a la misma hora certera,
de programado insomnio,
mirándome a mi mismo,
te encuentro junto a mi alma,
solo en mi fantasias, sin el regocijo,
que dejaría tu esencia vacía de tu presencia...
Quedará solo el dulce recuerdo,
delicado buquet, como el pistilo de donde
tome la savia de tu amor.
Es un epicentro de revoltijos,
aquellas docenas de mariposas
que solian atravesarme el corazón.
Produciendo una sensacion amor,
de confortable sueño, de tibieza familiar.
De existencialidad vital, fortuita, y verdadera paz.
aquella grata presencia,
que cual delicada brisa,
tropezaba impetuosa contra mi alma,
dejando caer su amado cuerpo,
inmaterial y etéreo, sobre el mío.
Produciendome extrañas sensaciones.
Con su arrullo, lo
escucho, en las madrugadas,
al clarear el alba.
Se posa junto
a mis sueños despiertos.
Intenta ser una caricia, de madre, de hermana
y de amante.
Mientras mis ojos dormilones
se abren cada madrugada ,
a la misma hora certera,
de programado insomnio,
mirándome a mi mismo,
te encuentro junto a mi alma,
solo en mi fantasias, sin el regocijo,
que dejaría tu esencia vacía de tu presencia...
Quedará solo el dulce recuerdo,
delicado buquet, como el pistilo de donde
tome la savia de tu amor.
Es un epicentro de revoltijos,
aquellas docenas de mariposas
que solian atravesarme el corazón.
Produciendo una sensacion amor,
de confortable sueño, de tibieza familiar.
De existencialidad vital, fortuita, y verdadera paz.
Hermano,
Permiteme derramar una lagrima
por tu partida, inesperada , furtiva,
desatando un dolor lancinante en el alma,
permanente, y hondo,
triste y compasivo a la vez,
Extraño e irreal, por que luego deja paz y reconciliación con Dios,
pues no ha muerto cualquiera,
te fuiste tú,
que supiste ver la vida de un angulo diferente,
asumiste la injusticia de la enfermedad y
te llenaste de vitalidad, contra la adversidad.
Por lo que las puertas grandes del cielo
están para ti reservadas querido primo,
para compensar los ratos de tristeza solo tuya,
y la aflicción de tus ratos privados.
Por todo, ingresaras de merecida justicia
al cielo, por que la dimensión de tu vida,
de tu historia, solo la tienen pocos, tú la tienes.
Desafiaste a la adversidad
levantando tu cuerpo desde la tierra,
retando a la gravedad y mirando siempre al Sol.
La enfermedad de tus muslos no pudo
doblegar tu espiritu, tus esperanzas.
Las multiples caidas corporales,
hoy te levantan con tu sola muerte al infinito.
Tu carisma, tu don de gente estrañaremos
querido primo, y cada una de las vivençias de aquellos años,
caminado a tu lado, me traen hoy los recuerdos gratos del ayer.
Desde donde nacen los sentimientos más profundos, nace este dolor que
discurre por las grietas del alma, de nuestra esencia.
Este pesar, también trae resignación inmediata.
Por que tu vida, fue más vida, que la de muchos.
Y aun con tu partida prematura, cumpliste a cabalidad tus retos en esta tierra,
Tu imagen estará por siempre en nuestros recuerdos
como un hombre cabal que desafío los desgnios del destino.
Descanza en paz, querido primo.
Permiteme derramar una lagrima
por tu partida, inesperada , furtiva,
desatando un dolor lancinante en el alma,
permanente, y hondo,
triste y compasivo a la vez,
Extraño e irreal, por que luego deja paz y reconciliación con Dios,
pues no ha muerto cualquiera,
te fuiste tú,
que supiste ver la vida de un angulo diferente,
asumiste la injusticia de la enfermedad y
te llenaste de vitalidad, contra la adversidad.
Por lo que las puertas grandes del cielo
están para ti reservadas querido primo,
para compensar los ratos de tristeza solo tuya,
y la aflicción de tus ratos privados.
Por todo, ingresaras de merecida justicia
al cielo, por que la dimensión de tu vida,
de tu historia, solo la tienen pocos, tú la tienes.
Desafiaste a la adversidad
levantando tu cuerpo desde la tierra,
retando a la gravedad y mirando siempre al Sol.
La enfermedad de tus muslos no pudo
doblegar tu espiritu, tus esperanzas.
Las multiples caidas corporales,
hoy te levantan con tu sola muerte al infinito.
Tu carisma, tu don de gente estrañaremos
querido primo, y cada una de las vivençias de aquellos años,
caminado a tu lado, me traen hoy los recuerdos gratos del ayer.
Desde donde nacen los sentimientos más profundos, nace este dolor que
discurre por las grietas del alma, de nuestra esencia.
Este pesar, también trae resignación inmediata.
Por que tu vida, fue más vida, que la de muchos.
Y aun con tu partida prematura, cumpliste a cabalidad tus retos en esta tierra,
Tu imagen estará por siempre en nuestros recuerdos
como un hombre cabal que desafío los desgnios del destino.
Descanza en paz, querido primo.
Despiértame, hoy vida.
Dime que debo esperar o no esperar.
Donde he de encontrar lo ansiado, sin que mis cadenas
hagan llaga en mi cuerpo, en mis muñecas y en mis tobillos.
Despiertame vida, abreme los ojos a besos,
Susurrame una canción que en la cuna escuche.
Deleitame con tus minutos, segundos y horas.
Este breve monento haslo eterno.
Voy a salir a la calle, de esta Lima que convence por momentos.
Hago una previa oración por la dicha de estar vivo.
Agradecer por esa luz de sol que
provoca en mi una sensación de reverencia.
Esa antorcha de fuego a millones de grados y de metros,
aquí se siente tierna y ductil como un rayo de oro.
Agradecer por los sonidos del día,
el trinar de los pájaros suena cursi, pero están en el fondo ,
apagados por los ruidos de los neumaticos y bocinas.
Y en el silencio absoluto que dicen no existe
encuentro la paz frente a la inmensidad de la creación.
Agradecer por el trabajo que me toca hacer.
Y para el que me formé.
Disfrutar de la amistad, la docencia,
el aprender día a día.
Pedir que no me absorba el mundo con su ruido,
caos, decadencia y problemas irresolutos.
Agradecer por los hijos, que son hijos de la vida.
Agradecer por el pronto retorno al hogar.
Por el amor
Por los libros antiguos y nuevos, esperando ser leídos.
Por esta noche tan especial,
por esa luna que danza a lo lejos
estabilizando el eje terrestre y produciendo el día y la noche,
las olas del mar que son
como el arrullo de canto de cuna que hable.
Agradecer por los sueños inexplicables hasta hoy,
lleno de misterios y absurdos, pero mágico e Increible
que a veces quisieras intentar quedarte en él, para vivir.
¡ Duerme, duérmete ya!. que mañana será otro gran día.
Rubén Caparó O. MR@
Dime que debo esperar o no esperar.
Donde he de encontrar lo ansiado, sin que mis cadenas
hagan llaga en mi cuerpo, en mis muñecas y en mis tobillos.
Despiertame vida, abreme los ojos a besos,
Susurrame una canción que en la cuna escuche.
Deleitame con tus minutos, segundos y horas.
Este breve monento haslo eterno.
Voy a salir a la calle, de esta Lima que convence por momentos.
Hago una previa oración por la dicha de estar vivo.
Agradecer por esa luz de sol que
provoca en mi una sensación de reverencia.
Esa antorcha de fuego a millones de grados y de metros,
aquí se siente tierna y ductil como un rayo de oro.
Agradecer por los sonidos del día,
el trinar de los pájaros suena cursi, pero están en el fondo ,
apagados por los ruidos de los neumaticos y bocinas.
Y en el silencio absoluto que dicen no existe
encuentro la paz frente a la inmensidad de la creación.
Agradecer por el trabajo que me toca hacer.
Y para el que me formé.
Disfrutar de la amistad, la docencia,
el aprender día a día.
Pedir que no me absorba el mundo con su ruido,
caos, decadencia y problemas irresolutos.
Agradecer por los hijos, que son hijos de la vida.
Agradecer por el pronto retorno al hogar.
Por el amor
Por los libros antiguos y nuevos, esperando ser leídos.
Por esta noche tan especial,
por esa luna que danza a lo lejos
estabilizando el eje terrestre y produciendo el día y la noche,
las olas del mar que son
como el arrullo de canto de cuna que hable.
Agradecer por los sueños inexplicables hasta hoy,
lleno de misterios y absurdos, pero mágico e Increible
que a veces quisieras intentar quedarte en él, para vivir.
¡ Duerme, duérmete ya!. que mañana será otro gran día.
Rubén Caparó O. MR@
En tus huesos ancianos hoy, descanzó mi
cuerpecillo del niño, de ayer.
Aquella persona toda amor,
de brazos atentos
y mirada incansable,
arrulló sin horario, sin día ,
sin noche, mis sueños primeros.
Asumiendo con ternura santa sus desvelos.
Me doblo en cuclillas y casi de rodillas
Me miro en tus ojos,
rememorando el día que partiste hacia los cielos,
con tu mirada de niña asustada,
te fuiste de sonrisa dolorosa despidiendose esta vida,
te contuve con mis manos y con mis dedos
acaricie tu cano cabello, tu frente
dulcemente enjuta por los besos del tiempo.
Mis ojos ojerosos se dolian a lágrimas al dejarte partir;
mientras tus manos tocaron mi alma una vez más,
como toda la vida dándome; amor de madre...
En tí madre eterna, me forjé como la espada,
de justiciero filo me emsable, el temple de humanidad,
se mezcla al dulce acero, tierno
y constante en el tiempo.
Espero con ansias volver a estecharte y verte
rejuvenecida en los cielos,
dulce madre ,
me enterneceré en tu pecho.
Descansaré y exalaré al infinito mi espiración
final plenamente sentida,
fundido en tus células y a tu genoma,
acurucado al origen y a los ojos que me vieron
nacer, viviré muy junto a tí, en paz eternamente.
cuerpecillo del niño, de ayer.
Aquella persona toda amor,
de brazos atentos
y mirada incansable,
arrulló sin horario, sin día ,
sin noche, mis sueños primeros.
Asumiendo con ternura santa sus desvelos.
Me doblo en cuclillas y casi de rodillas
Me miro en tus ojos,
rememorando el día que partiste hacia los cielos,
con tu mirada de niña asustada,
te fuiste de sonrisa dolorosa despidiendose esta vida,
te contuve con mis manos y con mis dedos
acaricie tu cano cabello, tu frente
dulcemente enjuta por los besos del tiempo.
Mis ojos ojerosos se dolian a lágrimas al dejarte partir;
mientras tus manos tocaron mi alma una vez más,
como toda la vida dándome; amor de madre...
En tí madre eterna, me forjé como la espada,
de justiciero filo me emsable, el temple de humanidad,
se mezcla al dulce acero, tierno
y constante en el tiempo.
Espero con ansias volver a estecharte y verte
rejuvenecida en los cielos,
dulce madre ,
me enterneceré en tu pecho.
Descansaré y exalaré al infinito mi espiración
final plenamente sentida,
fundido en tus células y a tu genoma,
acurucado al origen y a los ojos que me vieron
nacer, viviré muy junto a tí, en paz eternamente.
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