miércoles, 11 de marzo de 2015

Esposa mía…
Estoy esperando que el tiempo me diga
que dos años ya pasaron  y estoy de vuelta.
Envuelto tan solo de recuerdos de mi celda.
Y de noches en soledad completa.
Estoy esperando que el tiempo se acuerde
de mi súplica cotidiana de volver a la vida.
Que detenga mi organismo, en piel y en canas.
Para no desperdiciar mis años tuyos.
En monótonos minutos y en horas mundanas.  

Sin embargo tu espejo que me miras.
Cotidiano es tu reflejo que me indica
que robé dos años de mi vida, a ustedes, familia mía.  

Amada mía…
Te cuento que conocí una parte de la vida,
en que el tiempo lentamente esta que gira
y cómo el organismo, cual animal responde.
A este experimento cruel.
A este claustrum eterno.
A este hambre cotidiana.
Esperando la limosna enviada.
Para saciar mí sed, mi hambre,
y para aumentar mis culpas,
de deber y deber,
además a las otras que me niego aceptar.
          
Que venga ya la mañana de luz y paz,
de comodidad precisa, de amor y de hogar.  
De besos de esposa enamorada.
De caricias de mis hijos y de la amada.
De un olor muy familiar a tierra peruana…  
Esposa mía, amada mía.
Amor puro amor, aun en la distancia, en la melancolía.  
Tesoro mío y solo mío, aun siento a mil kilómetros tus palabras de amor en mis oídos.  
¡ Cuantas caricias me esperan !, luego que mi amor llegue a tu puerto húmedo y tibio deseoso de mi. ¡ ¡ Cuantas horas de dicha inmensa, cuantos abrazos, cuantos besos,
Cuanto tiempo invertiremos, para amarnos, más que nunca,
Más que siempre.  
Es un día cualquiera hoy , de mayo.
Es un día de espera del pronto existir.  
Te amo amada mía.
Por tu apoyo a mi causa, a nuestra causa.
Por creer en mí con mis defectos y mis errores.  
Te amo esposa mía.
Por tu amor, tu calor, tu confianza, tu pasión.  
Extraño tus besos, tus labios.
El tocar tus dientes blancos con mi alma traviesa.
Tu cuerpo exquisito de natural tibieza.
Los gritos de los niños ahí a fuera…  
Extraño todo lo que signifique peruanidad. 
Nuestra casa, nuestro lecho, nuestro hogar.                                    
Ya nadie podrá devolverme la gloria de amar,
Ya que dejaste insondables magulladuras
en mi alma, cuando decepcionaron tus brazos
la lealtad ofrecida. Entregándose a otros ajenos,
sin titubeo siquiera.
Sin dolor, por el pasado tuyo, y nuestro…
Sin piedad, por mi confiado y distraído presente...
 
Hoy, estoy dolido hasta el tuétano.
Hasta la esencia etérea de mi ser.
Borracho de dolor y de morir.
Me encuentro, con la interrogación infinita hacia el cielo,
por tu ataviado proceder.  

Si la codicia infiltro tu alma.                    
Si la decepción aniquilo mi imagen.                  
 ¡Qué esperanza quedará                    
para los deseos no logrados!              
Para mis apetitos compungidos,                    
y para mis sueños enterrados en un abrazo ...  
                   
Aquí me encuentro con mis                    
angustiados desvelos.                    
Con mis carnes urentes y mis huesos.  
Y quiero dejar de ser hombre a imagen y semejanza de Dios.
Aprendiendo a odiar sin evangelio que me frene.
A mi semejante que me quito la ilusión
de mantener inmaculado el corazón,          
disolviendo mi vida y mi razón.
             
Para convertirme solo en hombre.                    
En bípedo, mamífero, vertebrado y mortal.                    
Inválido de alma y corazón.
                    
Yo tuve un corazón y ya no lo tengo.                    
Tuve vísceras amantes
que hoy no sienten.                    
Nervios destrozados de tanto sufrir.                    
Despojos de humanidad es lo que me queda,                    
Desamor, mentiras, y pérfida lealtad.      
RETRATOS FAMILIARES.  
Madre, quiero ser otra vez tu niño.
Y quitarte los años un momento.
Deseo no crecer en este tiempo.
Quedarme a vivir en mi infancia eterna.
Juro que fui feliz en esos días.
Fueron mágicas mis vivencias de inagotable alegría.
Seguro junto a tus brazos me movía.
Dormido por la noche me besabas…

Padre, quiero ser para ti
el victorioso producto que trajiste.
Me colmaste de valor y me enseñaste la esencia del ser, del humano.

Que pudiera yo os reclamaros, si me dieron la vida….
Que podía intentar decirles a ambos.
Si fueron tan perfectos
para este mundo
de imperfección, cruel y hiel.

Me acuerdo y vuelvo a vivir.
Que feliz estar en vuestro regazo
que aun de grande me intentaba cobijar...
Como diciendo, que sería la última vez…  

Aun reclamo un espacio a pesar de que ya no están aquí…
Que de seguro me tienen reservado…
Ese espacio pequeño
pero infinito de bondad
en donde viviré eternamente seguro,
como viví en vuestros brazos dulces y tibios…  
Seré otra vez niño, luego que las cansadas canas mías
Se sientan infantiles en sí mismas…
Cuando mi piel casi enjuta reclame el calor de un regazo tibio y eterno.
Para volver… a vivir…
El cristal centelleante  
de sus ojos son míos.
Su dulzura deseable  
de sus labios son míos.  
Su frescura fragante  
de su olor, solo mío.    
Melodía relajante  
de tu voz en mi oído.  
La quietud de tu cuerpo de una tarde de estío.    
Tu piel es la tierra y mi cuerpo es el río.  
Entre tibias amantes.  
En tus muslos, soy niño.
Tierna eres alondra, hoy
Mujer.
Tierna y cándida te veo
volar.
Abstracta es mi voz
que hoy ondula sensual
sobre tu alcoba, sobre tu cuerpo.
Como un susurro matinal
desciende, de la luz
a tus cabellos
de mi lecho a tu lecho.  

Dulce eres alondra,
hoy Mujer.
Dulce y instintiva te veo
pasar.
Inquieto y ligero es tu mirar.

Quien humedece mis labios
son tus besos.
Como un abanico de pasiones
dibujan tus secretos.  
Entre sabanas silentes.
Yo te espero.
He buscado la escurridiza alegría en tu alma,
que me niega esperanzas...  
Y... te he hallado tan distante.
que temo alejarme de ti en lo infinito.  
De tu mente amnésica de mí,
de tu moral indescifrable a mis valores
de tus temores sobre mi Yo y sobre tú misma.
 
Mujer, ahórrame la desilusión de perderte...
perdiéndome mucho.
Ahoga mis ideas en tu silencio inmolador.
En tu retina ciega de mi imagen
en tu compasión que no perdona.  
Mujer, extráñame como si fuese  algo importante.
 Como si pensaras solo en mí y en mi egoísmo.

Mantén tu mente llena de mentiras
- “que me quieres” -
No duermas por mí hasta llorar.
Desvélate en tu engaño y falsedad.
Disfruta que mentiste una vez y que me tienes.
Alégrate de no quererme tanto como a ti misma.
De no sentir mi llanto cosa buenísima...
en verdad, además de práctica como tú la llamas.              
 Piensa en la caricatura de amor que tú me diste
y lo que encontré cuando te fuiste de mi mundo ya ausente.      [de ti].  

Oh frígida carnívora...
desafíame al Amor una vez más.
Destrúyeme en ti, si es lo que quieres.
Oh voraz substancia de alcoba, la NADA comparte tu fin de quererlo                                                         [todo]
la noche se ve desteñida ante tu alma
 mi miedo se convierte en amor cuando me llamas...  
Febrero veintiuno y siendo ya de mañana.
El sonido apagado
del reloj escondido en mi alma.
La luz que hace una sombra de mi mano,
en la hoja en que escribo y la delimita.
Un sonido...
y otro muy diferente al primero.
que anuncia y que denuncia…
el silencio.
Que se alargan y que fenecen juntos.
Que caminan paso a paso mil pasos.
  
Hoy que es Febrero y cae veintiuno,
convertirme en pan, ya no es cosa sagrada.
Es simplemente eso...
Que no trasciende.
Que queda estático, pegado a fuerza de tachuelas.
 
Deseos arrancados al calendario.
Deseos solo deseos y nada más que deseos.
Me paraliza una fuerza, que me ahoga en angustias.
Me invita a quedarme sentado, lloroso,
destruye mi ser.
      
A mis deseos magnetiza.
A mis ideales los pospone,            
a mi cuerpo lo deprime
 a mi alma la contrae
a mi pena la hechiza
a mis fuerzas las aguarda.
A mi imbecilidad la concientiza,
la hace pensante, la hace mi núcleo,
mi alma y mi cuerpo
y lo deteriora,
lo interioridad
lo avergüenza
lo plasma en excremento,
en demencia, en males del mundo.
A mi ser que tanto amo, que aún amo.  
MAGDALENA.

Desde que creaste Dios
la criatura, que de lujuria me contenta.
Cuando su cuerpo límpido
en mi lecho recuesta, su anatomía
dignamente presenta.
A cada lado de mis libros está.
En mi sien, en mi costado.
En los clavos de mis manos.        
A la altura de sus besos
está mi cruz y mis espinas.
Al cuadrado de su pecado favorito
está el múltiplo del Verbo Divino.
En la negación de lo creado;
y en la frustración de lo que quedó sin crearse.
 
Ah, Magdalena tu proximidad es inmortal,
en tu útero descansa mi aliento
tu regazo es mi lugar y es solo mío.
Ah, de tu credo jamás me apartaré.
De tus huertos recordaré su candor de Viernes Santo,
en tu hostia milagrosa me asiré hasta la muerte.

Quiero morir por ti en este día,
y buscar el lugar que encontré en tus orillas.
Quiero comprobar mi mortalidad por ti,
y mi divinidad por ti.  
Dulce pecadora
apiádate de mi santidad inhumana
de mi castidad sobrehumana
de mi voluntad no terrenal.
De mi amor que no llega a tus Hermanos.
De mi fe que debilita en tu constancia.
De mi naturaleza ajena a tu genoma,
de mi divinidad cosa terrible para el dios, que se enamora...
Oh mi bella cortesana                    
en lo ondulante de tus olas                
en lo corpóreo de tu brisa                
en la matidez de tus encantos,            
en lo que profanado fue por años.          
Hallo mi natural cariño                    
mi sentimiento ciego    
mi moral                                  
mi retórica                                
mi sexualidad audaz                        
mi timidez latente y potencial.          
En ti mujer de otros                      
hallo la profundidad de mis                
abismos...                                
mi pesadilla,                              
mi pecado secreto, cosa mía y              
solo tuya.                                
En ti se simula                            
el castigo dulce de un purgatorio          
perenne, en un cielo perenne.              
En ti deseable criatura                    
la lujuria no es más que ternura          
y el placer no es amoral                  
cosa prohibida.                            
En ti, salvación de muchos                
no existe pecado que no se indulte          
no existe castigo                          
que no se haya pagado, en tus            
 horas tristes de seducción.
ORÍGENES Y DESTINOS.

No me descubras,
contémplame aun desnudo
como recién ovulado por tu soplo divino.
En la oscuridad estoy y me avergüenzo.
No tengo figura grata
inhumano me veo.
Oculto en la masa de aire sin luz.
 
¡ Como decirte que comprendas mis complejos!
Mi defectuoso ser cubierto de piel que se añeja.

¡Como ser digno de ti con tal herencia,
de cronología de muerte en mis genes!

Que protestan, no ser yo…  
¡Ser más que yo…!
  
Ángel quizá, para endulzar tus ojos.
Un querubín libertino hecho de la nada.
Una estrella fugaz con elipses infinitas de vida.
  
Quiero que me saques de este abismo…
Del mundano devenir,
de la prisión y de la celda.
De la contracción tensional de mis miembros.
De la ya agotada palabra, que casi muda te reclama...

Flor o ave quizá, para unirme a tu universo
Verde o azul quizá para colorear mi alma pálida y gris…
  
No me dejes en la perenne gruta fría
Quiero estar en tu obra y fluir dinámicamente
como el resto de organismos.

Obsérvame y mantenme en la luz,
nunca en la noche que me aterra.
Solo estaré aquí junto a mi alma,
que aun tibia se preserva,
y cuando aparezca el Sol,
gritaré a voz viva.
Que te acordaste de mí, en la otra vida.

Y, sin embargo…
una ingrata aflicción me lleva a quedarme aquí despierto,
entre las luces de mí oscuridad escogida y escondida...  
Es el dulce terror de la duda, de que no existas y,
esté completamente solo en la inmensidad de los abismos,
donde antes de ser hombres estuvimos siendo polvo.
En el infinito estelar de las galaxias.
En un lugar perdido en el tiempo.
En una dimensión prohibida a la materia y a esta vida…
En una dimensión prohibida a la materia y a esta vida…



Si vivo y no percibo      
tu dolor hermano hombre.          
Mejor sería visitar                        
la ilusoria realidad de un buen acto.                                
Tú angustia en un café-teatro.            
Mejor sería no Ser, no vivir,            
no embrionar, no fecundar a nadie.
                                                       
Si cavilo y me olvido de ti              
 amigo antiguo.                            
Me olvido que pasaste por mi lado,          
callado, conspicuo y ceniciento.          
Más valiera una tristeza fabricia          
un dolor sin madera,                      
un quejido sin médula.                                      
Más valdría no dignarse                    
de ser Hombre...                          
Triste reptil es lo que queda.

Tu dolor amigo hermano                    
es el mío por supuesto.
Angustia aún más mi Angustia              
 heredada y quebradiza.                    
Mi humanidad desterrada,                  
mi Mandamiento Primero.
                                                                 
Tu pequeño, pequeño hermano                
de casa, ideología, de costumbre.          
Tu amigo, pequeño hombre                  
 descansa, despierta, irrumpe.
Cuando muera, ya las
palomas habrán partido.

Aquel dulce retoñar
de alegres margaritas...

Aquella palabra hermosa
que solíamos decirnos…

Ah, de aquella hermosa
palabra, llamada Amor.

¿Dónde estará?...

Y donde encontraré
aquí o allá
aquel verso que escribí            
aquella, o esa tarde para ti.

Dónde estarán tus libros
que en mis manos se encontraban ya seguros.

Dónde tus rizos que cortaste a mis espaldas.

Dónde hallaré
a quién perdí esa la noche
en las sendas de mi huerto...
Esa boca pensativa
de rojizos capulíes del Valle.
De caña dulce y de granada
tientan a mis labios secos.
Esa tu boca
de diciembre en despedida
(De ni un te quiero).

Esos tus labios de tu boca resentida
que apresaron mis palabras.

Esa rosa pensativa
reprime algo y no lo dice.
Recordándome sensaciones
y no palabras.
Esos blanquecinos dientes
de delicados granizos de invierno.
Muerden mis heridas y mis sentidos
Como un sacrificio matinal y desenfreno.
Reviviendo las llagas de mi cuerpo.

Esos tus dos ojos de negros luceros
de serrana noche, sin luna siquiera.
Me miran y ensombrecen mi vida.
En esta noche de amor y de desvelo.

Esa boca pensativa
de rojizos capulíes del Valle.
De caña dulce y de granada
tientan a mis labios secos.
Esa tu boca
de diciembre en despedida
(De ni un te quiero).

Esos tus labios de tu boca resentida
que apresaron mis palabras.

Esa rosa pensativa
reprime algo y no lo dice.
Recordándome sensaciones
y no palabras.
Esos blanquecinos dientes
de delicados granizos de invierno.
Muerden mis heridas y mis sentidos
Como un sacrificio matinal y desenfreno.
Reviviendo las llagas de mi cuerpo.

Esos tus dos ojos de negros luceros
de serrana noche, sin luna siquiera.
Me miran y ensombrecen mi vida.
En esta noche de amor y de desvelo.
POEMA A LA AMISTAD.
(Promoción 82)

Amigos,
A mis amigos, les digo hoy,
Hoy por ayer y por mañana.
A aquellos dueños de mis recuerdos de niño,
Quienes miraron desde su perspectiva y su dialéctica
con sus ojos igualmente infantiles,
mis pasos, mis caídas.
Acompañándome, hasta hoy con sus risas y sus vidas
Con sus defectos y virtudes
sus  aciertos y errores.
Con su humanidad primitiva e instintiva y perfecta
Su espiritual mente a prueba de Dios
y de los hombres.
Aquellos a quienes no dudé en llamarlos y escucharlos.
A quienes lastimé con mis sarcasmos.
Llevando los dolores que nos regala la vida
Y dejé de visitarlos más de una vez
Para que no me vieran triste.
A los amigos de colegio.
De   primaria, de promoción.
De guardapolvo gris y camisa color granizo.
De mocos, y de lloros.
De risas y de llantos.
De amores infantiles, de amores ya añejos.
Hermanos de padres y madres distintos
de   progenitores distintos,
de conciencia universal, religiosos, ateos, agnósticos,
católicos y romanos.
Un día en la vida nos dijeron que no seriamos nada.
Y  hoy somos TODO.
Estamos montando a la vida y la estamos domando
Día a día desde cada uno de nuestros oficios,
Cada uno de ustedes amigos míos
son el fiel reflejos de esos viejos vespertinos que nos dieron la vida.
Hoy los veo orgullosos por vuestros hijos.
Prolongación de nosotros a la eternidad,
Y los veo padres, amigos, abuelos,
chochos  de sus nietos, quien diría…
Dejamos la juventud sin dolor, con la docilidad de un viejo
y la resignación de un niño.
Nos acercamos a la quinta década de nuestras vidas
con la frente en alto, a pesar de nuestro crecido abdomen,
de algunos, nuestras canas, y nuestra reluciente calva.
Amistad, bendito tesoro,
 amigos de antes, de hoy,  y de mañana.
Pero amigos siempre.
Me gusta tu verso
Por qué es libre,
Como pez en el agua
Como ave en aire.

Me gusta  tu verso  por lo fino, y delicado de su cadencia.
Por la profundidad  de tus palabras
Por la  ternura de su Esencia.

Eres tu boca
Eres tus labios
Eres tus manos  que imprimen sentimientos  en mi papel de piel sensible.
Encarnas tu verso fiel a la distancia,
Protocolo de amor,  me juras.

Me encanta tu verso convertido en mujer, converso de mi.