jueves, 2 de abril de 2015

Desde que creaste Dios a la criatura,
que de lujuria me contenta.
Cuando su cuerpo límpido en mi lecho recuesta,
su anatomía dignamente presenta.

A cada lado de mis libros.
En mi sien, en mi costado.
En los clavos de mis manos.      
 A la altura de sus besos , está mi cruz y mis espinas.
Al cuadrado de su pecado favorito, está el múltiplo del Verbo Divino.

En la negación de lo creado;
y en la frustración de lo que quedó sin crearse.

Ah, Magdalena
tu proximidad es inmortal,
en tu útero descansa mi aliento
tu regazo es mi lugar y es solo mío.
Ah, de tu credo jamás me apartaré.
De tus huertos recordaré su candor
de Viernes Santo,
en tu hostia milagrosa me asiré
 hasta la muerte.        
Quiero morir por ti en este día,
y buscar el lugar que encontré en tus orillas.
Quiero comprobar mi mortalidad por ti,
y mi divinidad por ti.

Dulce pecadora
apiádate de mi santidad inhumana
de mi castidad sobrehumana
de mi voluntad no terrenal.
De mi amor que no llega a tus Hermanos
De mi fe que debilita en tu constancia.
De mi naturaleza ajena a tu genoma,
de mi divinidad cosa terrible
para el dios, que se enamora...
ORIGENES Y DESTINOS.
 No me descubras, contémplame, aún desnudo,
como recién ovulado por tu soplo divino.
En la oscuridad estoy y me avergüenzo.
No tengo figura grata.
Inhumano me veo.
Oculto en la masa de aire sin luz.  
¡Como decirte que comprendas mis complejos!,
 A mi defectuoso ser
cubierto de piel que se añeja.
¡Como ser digno de ti con tal herencia.
De cronología de muerte en mis genes! …
Que protestan, no ser yo…
 ¡Ser más que yo!  

Ángel quizá, para endulzar tus ojos.
Un querubín libertino hecho de la nada.
Una estrella fugaz con elipses infinitas de vida.
 
Quiero que me saques de este abismo…
Del mundano devenir…
De la prisión y de la celda.
De la contracción tensional de mis miembros.
De la ya agotada palabra, que casi muda te reclama…  

Flor ò ave quizá, para unirme a tu universo.
Verde o azul quizá, para colorear mi alma pálida y gris…
 
¡No me dejes en la perenne gruta fría!
Quiero estar en tu obra y fluir dinámicamente,
como el resto de organismos.  

Obsérvame y mantenme en la luz, nunca
en la noche que me aterra.
Solo estaré aquí junto a mi alma, que
aun tibia se preserva,
y cuando aparezca el Sol,
gritaré a voz viva.
 Que te acordaste de mí, en la otra vida.

 Y, sin embargo…
Una ingrata aflicción me lleva
a quedarme aquí despierto,
 entre las luces de mí oscuridad escogida y escondida...  
Es el dulce terror de la duda,
de que no existas y, esté completamente solo
en la inmensidad de los abismos,
donde antes de ser hombres estuvimos siendo polvo.
En el infinito estelar de las galaxias.
En un lugar perdido en el tiempo.
En una dimensión prohibida a la materia y a esta vida…
Cada lugar es mío si estoy contigo.
En la esfera de luz me quemo,
en el espacio azul me muevo…
 si estoy contigo.
 Cada tiempo contigo está escrito
 de poemas que cuentan un rito.
Cada cierto espacio de tu tiempo permito,
Que de un beso de tu boca nazca un grito.  
Solo para ti es este verso.
Solo de ti está converso.
Cada lugar tuyo es mío
cada caudal de besos
Cuando mis labios rocen
 tu cuerpo en su camino
 a ser realmente tuyos.
Cuando mis manos acaricien
lo nuestro en su rol eterno.  
Cuando del amor escape el deseo.
Cuando mis palabras indiquen más que “te quieros”.
Cuando mis caricias descubran secretos.
Cuando tu dicha sea mía entre tus dedos.
Cuando llegará el día en que me dirás, yo te acepto..
Donde están mis ojos,
Acaso siguiendo a los vientos de otoño.
Divisando tristezas, en callejuelas traviesas.
Llorando miserias que nos muestra la sierra.
Donde están mis ojos,
Vigilando las manos que esclavizan tus sueños.
Recorriendo una a una, con furtiva mirada
las casas de amigos, los caminos escondidos,
los sauces encorvados, que lloran sus hojas
sobre el maizal campesino, donde
acaso despierto, divisé las colinas,
de mi Valle de Urubamba.
Acaso sabes donde están mis labios?
En un beso volado se detuvo en el tiempo?
En la frente sapiente, de mi madre o mi padre.
En un cántaro de vid, o de chicha recién melada.
Quizá estén voceando consuelos, a los ríos eternos,
a las bocas besadas, o los besos sinceros.
Donde están mis labios...
Hoy secos y sedientos, bajo el sol abríleño.
Esperando ser saciados, por aguas cristalinas,
de manantiales cusqueños.
Donde están mis manos.
Quizá posándose como inquietas gaviotas
En la orilla de tus lugares, y de tus cabellos.
Deseando volar al infinito antes de tocar,
Acariciar y palmear, el trayecto tan esbelto
De tu cuerpo, de sol y de fuego.
Donde están mis manos,
Cansadas de producir, en la fabrica de la vida,
trabajando horas eternas.
Laborando sin espacio, agotadas y solas se quejan.
Hipertrofiadas por su destino fabril,
Esperan ser alzadas y puestas en el altar de la justicia.
Donde están mis pasos, que recorrieron mil espacios,
A mil kilómetros de aquí están aún sus huellas.
Subieron cerros buscando aventura,
Se mojaron en la orilla de la azul costanera.
Viajaron distancias, esperaron momentos,
Corrieron de prisa, se quedaron estáticos.
Donde están mis pasos, en que pasillo dejaron.
El eco de su presencia, física y musical.
Quizá en alguna casa o en un vacío hospital.
En alguna marcha gremial,
por el centro de Lima.
O en un paseo de ocio y ventura,
Caminando paso a paso, mil cansados pasos.
Esperando la dicha, del verdadero descanso.

jueves, 26 de marzo de 2015

El amor es más simple que estas palabras.
Que llegan a tus oídos queriéndote encantar,
el amor es más hermoso que nuestras miradas.
Que luego de un tiempo, te hacían suspirar.
El amor es más dúctil, que nuestras caricias,
que la piel de nuestros cuerpos sentimos abrasar.
El amor es más intenso que nuestros latidos.
Que unidos a un ritmo solían estar.
Nuestro amor es más fuerte que diques y puentes,
Más grande que mares y cielos.
Eterno intenta ser, en el infinito del tiempo,
luego que la muerte a nuestros párpados cerrará.
El amor es más dulce que el agua de caña.
De más colorido que el pavo real,
El amor es padre, es madre, es hijo.
El, es todo eso junto y mucho más.
El amor es ligero como el viento de Enero.
Melodía nostálgica de una quena de puna.
yaraví lastimero de cadencias tonales.
silencioso y cercano, como mis pasos, tras ti.
Eres como un tierno despertar,
como una mañana cusqueña llena de azul
y de brillos de sol, y de luces de abril.
Eres como mi mar, incrédulo y sereno,
De fuerza viril y femenina vanidad.
Eres como mis Andes, escarpados e insólitos
Como tu altanería y tu deidad.
Eres como mi Lago atrapado,
en la gran meseta andina.
Eres como mis ríos, como mis ruinas,
como mis cerros y mis colinas.
Eres como mis valles, como mi selva, como
mis dunas, y mi desierto.
Eres tú, mi aliento,
de viento de otoño, del primer viento.
Eres mi lluvia, mi granizo, mis truenos y rayos ,
Cual relámpago amanece las tardes de Sierra.
Eres tantas cosas, mi calle, mi casa,
Mis atardeceres , mis despertares,
Mis plazas, mis chacras.
Eres como mi Cusco tan bello,
Eres tu mi sino y mi cielo.
Eres tu a quien quiero.
Eres tú, mi Perú.

domingo, 22 de marzo de 2015

Hijo mío , quiero decirte
desde aquí, desde esta silla enmudecida,
de tanto soportar, las horas, los días eternos.
De angustias y desvelos.
Los días y nuevamente las noches,
sin  descanso, de desasosiego y desamparo.
De verte y oírte llorar como a un niño, con tu madurez
de viejo, gritándole a cielo, el por qué,
del cáliz asignado que
quema y pasa por nuestras fauces, por nuestras gargantas,
hirvientes, soportando, a fuerza de coraje, y de inocencia.

Junto a los maderos dolientes de tu cruz,
enclavados están nuestras esperanzas
y tus mejores años de juventud.
Eres tú,  quien clama y reclama  a los cielos por
este cruel y despiadado presente.
Las tardes de matices grises  se visten,
como todo nuestro dolor, como todo nuestro duelo.

Tu madre está deshecha, y también llora,
y también reza,
yo me contengo herido, lloro
y también rezo, en la penumbra de tu cuarto de hospital.
Juro que me desangraba, al verte tendido,
y atado, incapaz de producir un pensamiento.
Incapaz de reconocernos siquiera.
Dominado por tus sueños vividos,
con tu alma tomada por traviesos espíritus.
Por voces  sin cuerpo, sin vida, que ya no quieres oír.
Que emanan y martillean incansables ,
atormentando tu paz , tu mente de niño aun,
de adolescente aun.

En tus venas serenas se anidan estacas dolientes,
de metal frío, permitiendo  el ingreso de tu alimento,
Tus líquidos y del esperanzador tratamiento,
que cure tu ser, a más de un medicamento,
 una  bendición enviada  hasta el infinito de tus sinapsis,
 doblegando al enemigo invisible,
a ésta enfermedad, terrible, que te aflige,
y derrumba todos nuestros sueños.

Tu estómago y vísperas son de acero,
y esperan cada mañana la rutina de cientos de cápsulas
que tragas como granos, de tres en tres.
Las amarillas bien de mañana, las rojas nunca con las blancas...
En fin... De cualquier modo las tenias que pasar...
Y las pasabas ...
Tu raquis fue encidido, varias veces,
con tu consentimiento, con la esperanza de sanar.
Y no hay remedios que te sanen,
no hay respuesta a los rezos al cielo.
A las plegarias lloradas, ya sin aliento, sin sueño.
En tu cabezal están los santos y las Vírgenes ,
Suplicantes al infinito pidiendo piedad,
y compasión y misericordia divina.
Los medicamentos ya probados, son retirados una y otra vez,
Que no hay respuesta, sin embargo tú, nosotros tus padres,
no flaqueamos en seguir adelante.
De mi, nace un llanto que no quiere salir,
a fuerza de hombría, queda en mi alma.
Es el dolor de lo que significa tu calvario, asignado,
y el orgullo de tu decisión de luchar
contra todo lo adverso que te puso el destino.
Recibir nuevos tratamientos para doblegar a tu sistema
Inmune, y  evitar que tu mismo te dañes.
Debilitó las raíces de tus cabellos,
quedando tendidos en tu blanca almohada,
por cientos cada mañana.
Debilitando tu sangre, tus huesos, y tus músculos.

Hoy sé, que no hay más valiente
que tú pequeño Guerrero.
Yo no hubiera podido resistir como lo hiciste.

Mi amado niño,
cuando tus piececitos en sus pasos pequeños,
dominando la oscuridad de la noche.
Llegaban a mi cama,y  me despiertan.
Cuando tus miedos infantiles de querubines transformados
en fantasmas te despertaban,
no imagine ni por un momento,
Que un día esos mismos espectros, te atraparan en la noche de tus sueños,
Convertidos en diablos, en irreales seres , te arrastrasen al infinito de tu
conciencia,  donde tu lucha es solo tuya,
Para nuevamente nacer, desde tus cenizas, cual ave Fénix ,
Para  vivir, para existir.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Soy un robot citadino, adaptado
a sobrevivir, y a olvidar a los parientes
más queridos, en el vertiginoso acaecer de los días.
Y en la oscuridad de los anocheceres rutinarios...
Y me reclaman que vuelva a ser lo que fuí.
Mas solo tengo un matiz de humano.
El resto es prestado, o mutado para responder
A la exigencia del los tiempos.
Vivo igual que tú,
Sobreviviendo, de vez en cuando me alegro,
Por cambiar los destinos de un paciente.
O una sonrisa certera de una madre.
Y, luego iigual que tú, protestó, digo,
¡ No es justo que pase esto¡
No, Rubén, él no puede cambiar...
En esencia quizá no, aun late alguna fibra de nobleza,
solo muy en mi interior, hay algunos suspiros de amor,
Alguna nota querida de algún violín me hace sentir.
Cibernéticos programas endurecieron mi ser,
y solo algunos nervios desconexos
aún reclaman, humanidad, .
La Bella Lima, o la horrible.
Despertamos con la misma mañana,
La triste obligación de trabajar,
El lavado, el cepillo, y el calzado.
Y ya estamos listos para para desafiar,
al mar de motos y carros,
Todos igual deseosos de llegar,
nos convertimos en fieras urbanas.
En una selva de asfalto ya sin reglas
Donde el más osado o el más "audáz",
toma la delantera, sin pensar en quien dejó en carrera.
Y así, comienza nuestra rutina en la Lima la Horrible.
Sin Alcalde o Policía que nos salve,
De los buitres o los despistados transeúntes.
De los que salen sin prisa y transitan en el carril,
Del que si la tiene,
O del que hace varias cosas además de manejar.
Despertamos a la misma mañana,
Todos a la misma hora.
Salimos con el reloj o lejos de él.
Intentando cada vez mejorar nuestra marca.
Pero hay si te encuentras con un semáforo inteligente,
y delante de él, un policía poco inteligente,
que hace poco caso a tu claxon o
a tus reclamos respetuosos,
y algunos gritos, salidos de la frustración
de algún hermano en el dolor y en la prisa.
Ni que se diga del taxista que sube en su huída,
a su pasajero en medio de la pista.
La movilidad escolar que te temeraria te repasa,
con sus niños a medio despertar, cual carga, cual sonaja.
Atraviesan la calle, el semáforo, en ámbar, luego en rojo....
Y al fin salgo a la autopista, mi velocímetro marca cuarenta y
medio, entre frenos, cambios, yo acelero, a cincuenta
Kilómetros no mas, por el que quiere ser prudente
a esta hora en la vía, nos detiene a los que tenemos prisa.
Mientras el ambulante te vende todo a menos precio,
Desde periódicos, cuadros, libros, vídeos, de todos
colores, hasta iguanas camufladas, entreteniendo
la cola de autos, mientras que unos compran, los otros
devuelven el cambio en la otra esquina.
Y solo yo me entretengo a pensar si llegare a las ocho,
como ayer, o suplicare ¡ no me descuenten,
La culpa la tiene el Alcalde...!
Taxis , combis, motos, no tienen paradero,
Paran al azar, sin aviso siquiera.
Todos tienen licencia para matar.
Incautos , transeúntes, ambulantes, escolares,
Se atraviesan sin aviso,
Tienes que estar alerta sino quieres crear un occiso.
El crucero peatonal, no tiene usuarios,
Todos prefieren entre pasar, fuera de sitio,
Correr y atravesar la avenida, y no el puente está bien.
No hay paradero que convenza, la calle toda y a media calle, también.

Retornamos cansados y creemos merecer un tránsito  más digno, pero es la misma cojudes,
De ganar auto, a auto, aumento mi estrés.

La hora o más que dejamos en las pistas
Son una menos que robamos a nuestras vidas.
El celular al volante, es parte un todo,
la falta de luces, SOAT, o cinturón de seguridad
es la regla.
Los viernes, sábados manejar con alcohol es una rutina.
Muchos salen de su trabajo o de alguna cantina.

Los demás , zigzagueamos, culebreamos,
si el de adelante, se distrae lo atrasamos.
Hay también el hijo de papá que prueba su WMW
y estimulado o no, sin ley que valga,
te atropella y te desplaza,
De derecha a izquierda gira.
Con su escape a prueba de sordos.
Completan el panorama diario de Lima.
En las noches de viernes o sábado.
Prohibido salir con tu cuatro por cuadro,
Los ases de la PNP, vigilan los carros lujosos de oscuras lunas.
Y te paran sin justificación o necesidad alguna,
a ver si algo no está en regla, y
exigirte la coima. Y abrocharse con sencillo, para fin de semana.
Esta es la Lima, que odiamos a diario,
Y a diario esperamos que mejore .
Tuya, mía, es la ciudad donde sobrevivimos.

sábado, 14 de marzo de 2015

Histérica es tu silueta.
 Tú figura orgásmica,
convulsiona a mis entradas.
Lubricas tu organismo
tensas el músculo que logra
posiciones diablescas y divinas
en la cama.
Oh, mi amor
piel y piel somos ya.
Eterno movimiento en tu
universo oscuro quiero ser.
Delicia es subir y bajar
 entre tus muslos
recorrer lo no recorrido
lo que me fue prohibido
sentirme dueño de lo sentido
de tu erotismo libertino
de tu cuerpo, que es mi verde olivo.

jueves, 12 de marzo de 2015


Podrás llamarme de muchas maneras.
Viento, sol, verano, brisa.
Ciervo, buey, puma, y cóndor.
Podrás llamarme de muchas maneras.
Río, mar, laguna, lago.
Luna, pez, gaviota, y búho.
Puedes si quieres decirme
Tierra, arena, migaja, sal.
O, celeste, verde, azul, y blanco.
Pero nunca entenderé, que te quedes callada.
Podrás amarme se muchas maneras.
Con ansia, pasión, ternura, y hiel.
Ilusionada, enamorada, serena, calculadora.
O, madura, distante, cansada, y fiel.
Pero nunca entenderé, que no te sientas amada.
Podrás extrañarme de muchas maneras,
Obsesionada, preocupada, indiferente, o triste.
Distanciada, trasnochada, llorosa, o ausente.
Pero nunca entenderé , la perfidia de tu amor.

Entre mis sueños yo te vi
Posando tus labios a los míos , te sentí.
Cansada de luchar contra ti misma, te hallé.
Mientras mis besos caen rendidos, de ti,
cual golondrinas cansadas,
se posan tiernamente en su nido.
Entre mis sueños, te ame.
A la luz de la media noche, te creé.
Cuando mis manos se detuvieron moldeando tu cuerpo.
Cual brazos de una cruz enmudecida y doliente.
Y estás aquí...
En este paralelo universo vivimos.
En la evocación de los recuerdos nocturnos, te apareces.
Libre como las garzas o las huayatas,
en mi lago de sueños revoloteas, reluciente.
Y luego te vas, despertando al claro día ,
cual fugaz amante desapareces,
y me dejas en mi realidad mundana y fría.
Abrazado a mi almohada, taciturna,
cubierto solo por sábanas, no de amores.
Hasta que un nuevo sueño, una nueva noche llegue...
Y te traiga de nuevo...

Hoy cruzo el umbral de tu cuerpo tierno.
Avanzo y tú me esperas.
Creo existir en tus mares de besos
 y en tus ríos sensuales.
Cruzo a la orilla, donde
tu pelo juega con mi aliento.
Entretienes mis ideas
en tus ojos que me clavan
y mis palabras en tu boca juegan
como divinos cantos de vida.
Y en ti, existo.
Engendrando mi raza en el tiempo
en la brisa perentoria de tu alma.
En tu cuerpo.
En ti EXISTO y me basta.
A mi Madre.

Te fuiste tan discreta y sencilla como siempre,
por el zaguán de la iglesia,
por un rincón de la casa,
dejando tu rastro confundido y solo, como quien libera un camino
Escondido y triste.
Salías detrás de todos
Dejándote sentir, la sutil ligereza infinita
del trinar de tus piececitos trémulos e inquietos.
Pensativos y cadenciosos,
Buscando en la noche fría
algún recuerdo ...
Quizá del hijo ingrato que abandonó el terruño
Inconsciente y ciego, fue siguiéndole a la vida y
dejó tu enjuta piel, sin besos.
Y tu alma sumida en la soledad mas lóbrega.
Te imagino hoy, Madre,
como eras antes.
Como eras antes de mi partida,
caminando hacia la iglesia, huyendo hacia el sermón de la siete,
Viendo comulgar desde tu sitio, como todos los domingos
A los demás ...
Como si un secreto
negara el regocijarte de Cristo.
Y luego obnubilada te pierdes, entre calles y recuerdos,
e intentas volver a la casa sin mas pistas
Que la inercia de tu cuerpo
Y de pronto,
Te hallamos,
desojando una flor a los vientos de agosto
Y gracias a Dios estas nuevamente a salvo del mundo.
Madre volví un día ante tus ojos
mucho tiempo después.
Sin embargo tus recuerdos te negaron mi existencia.
Y esta carne que es tuya, y que late y siente distante,
olvidada mil veces, y de dolor y olvido, mil veces.
Se pregunta si page en esta vida la insolencia de dejarte algunos años , madre mía.
Madre volví un día ante tus ojos
Agonizantes y profundos
en una cama de hospital te encontré ,
y te acompañe por el camino de la vida hacia la muerte,
compungido.
Mientras que tú,
¿ Quien eres tú me preguntabas ?
- yo le dije:
Hoy, solo un amigo que la quiere, que la quiere...


Quiero homenajear a tus hombros
Redondeados y seductores.
De piel trigueña y canela.
Quiero homenajear a tus cabellos
Revoloteando con la brisa del verano
Acariciando tus sienes, tus mejillas...
Cual lienzo descubierto, por tus manos.
Quiero homenajear a tus pechos.
Tiernos y maternales,
Pequeños refugios de soledades y de sueños.
Quiero homenajear a tus caderas
Fuente eterna de sosiegos.
Cofre sacro de mis genes terrenos.
Quiero homenajear a tus manos
De dulce pericia y paciencia.
Exactos a tomarme,
Diestros al auscultarme.
Quiero homenajear a tus pies,
Tímidos, fuertes, estilizados y audaces.
A tus besos, presurosos y esquivos,
A tus abrazos,
A tu regazo
A tu olvido.

A mi padre...

En el portón de tu cuarto, quedo tu voz.
En el patio vacío y lúgubre, quedo tu imagen,
Tus sienes , tu frente, tu rostro de buen padre.
Tus últimos recados al partir...
¿ Dónde se fueron... Dónde quedaron ?
Padre mío.
Bendito seas por siempre,
Por tu religión universal, por tu moral,
a prueba de todo lo existente.
Por tu espiritualidad solidaria para los que menos tienen.
Por tus conocimientos de gran maestro en las aulas y en la vida.
Formando generaciones de seres humanos, mas que nada.
Hoy recuerdo, que entre tu percepción alterada
de tu último minuto de vida,
y la lucidez de tus pasos hacia el infinito.
Comulgaste y te rendiste ante el Dios de los hombres.
Tras el cantar del gallo, le pediste perdón.
No por negarlo, si no por no comprenderlo.
Por no entender su creación.
Saturada de angustias, de hambre, e impurezas.
Ante la inminente llamado de la muerte, me pediste ...
¡ Hijo mío, estudia a conciencia , para que no seas como ellos,
que no saben lo que tengo!,
Que no saben lo que hacen.
¡ Dios mío porqué me has abandonado !
Dolientes y severas fueron tus últimas palabras,
que grabaron de amor y de razón,
a mi formación médica y humana.
Hoy te pienso, y te extraño aún,
como un niño perdido en un mundo de viejos.
Y aun con mis canas que brotan traviesas.
Me pregunto, a que hora llegarás, para servir la mesa y
leer un buen libro, o en comunión compartir una velada,
de palabras, de cuentos, de realidades tuyas propias.
De versos a mi madre, a tus padres, de incomprensible orfandad,
triste regalo, que nos dio la vida, muy temprano.
Cuando toco tus libros, cuando leo las mismas líneas que
recorrieron tus ojos, me conecto al universo vasto de tu esencia,
e ingreso a un trance exquisito de vida, de infancia, de calor de hogar,
de arrullos y de besos nunca dados.
A ese lugar que no volveremos nunca, pero que presente está,
Cuando me acuerdo de ti...
Rubén Caparó. Valdeiglesias , descansa en paz...

Amor simbiótico.
Yo soy la tierra, de donde brota
el pedestal de tus brazos, y junto a tus manos
clavan sus raíces férreas, asiéndote hacia el sol de abril.
De mi vientre brotan tus encantos, tus tallos, tu flor.
Vives de mi, y va a hacia ti mi ser, hacia el torrente de tu savia vital,
dependiendo ambos, solo de mi, solo de ti, y
de la entrega diaria de amor, en un mutualismo sin fin
Interminablemente eterno e infinito.
Así de natural fluye mi amor por vos,
Sin pensarlo siquiera, alimento tus hojas, tu flor.
Milagro de la vida somos en nuestro lecho,
Como líquenes absorbiendo las caricias de nuestros cuerpos,
dándome la fotosíntesis matinal, y diaria,
vital y secreta de los juegos más íntimos de la noche.
Los besos mas apasionados cual llovizna de enero.
Y así, así te quiero,
Naturalmente salvaje, cual cascada límpida arremetes en tu caída,
Con vertiginosa fuerza, sobre mis piedras,
Me salvas y me matas cual simbiótico idilio.
Hoy me pones mujer, en mis labios, aquellos capulíes del valle,
rojos y amargos,
azabaches y dulces.
Y me das el néctar de tu pistilo, repleto de amor,
Junto a unas rojizas tunas de noviembre.
Que sacian el hambre, que sacian mi sed.
Y así somos...
Yo la tierra que sostiene tus pies húmedos, descalzos, inseguros.
Y tu, la verde pradera que cubre mis esperanzas y tus sueños.
Amor simbiótico...

Hoy cruzo el umbral de tu cuerpo tierno.
Avanzo y tú me esperas.
Creo existir en tus mares de besos
y en tus ríos sensuales.
Cruzo a la orilla, donde
tu pelo juega con mi aliento.
Entretienes mis ideas
en tus ojos que me clavan
y mis palabras en tu boca
juegan como divinos cantos de vida.
Y en ti, existo.
Engendrando mi raza en el tiempo
en la brisa perentoria de tu alma.
En tu cuerpo.
En ti EXISTO
y me basta.
Camino buscando un lugar                
cerca de ti, que cada esquina,            
cada puerta, es tan deseable
como tu cuerpo, cuando lo abrazo…          
Es imposible deshacerme de tus            
patios, tus callejuelas, su sentido          
y su destino.                                
Es indescriptible                          
voltear la siguiente esquina              
y penetrar en la calle próxima;            
Sin el aliento del viento
(Que es tuyo),
en mis mejillas.
     
Cuando tus piececillos descalzos          
me persiguen, y yo voy a ti en simulacro,
la realidad se convence a sí misma que te necesito.
                    
Pequeña, ven a hacerme compañía            
en esta plazuela desierta.                
En estas calles que irradian mi soledad                    
sobre tus muros.                
Pequeña trae tu cuerpo como en aquel sueño                        
y revélame el infinito.            
Ausculta mi alegría al poseerte.                              
Mil gritos de nacimiento han comenzado.                              
Mi respiración se agiganta y te da vida                      
en cada entrada, en cada puerta y en cada calle.
Amor , mi amor prohibido,
de noches en desvelo, deseando el olvido.
¿Por qué engendraste el germen del cariño?
¿por qué fuiste tan buena conmigo?


Amor, amor prohibido.
Te miro hoy distante para que nadie se asome.
Ni pregunte.
Te miro detrás de las mamparas para que ni tu misma
te enteres.

¿Deseos de complicarme la vida?
  Quizá ...
¿De volver a vivir a los cincuenta ?
 tal vez...

Yo sufro por el sentimiento 
que tu presencia despierta en mi.
Por la dicha de tenerte cerca y tan lejos para ti.

Sufro por los Mandamientos quebrantados
  (No soy malo, me digo)
¿Se puede pecar de Amor,  me preguntó. ?

Mi amor, amor prohibido,
Naciste sin un destino sin un camino.

Pero igual despiertas 
con incandescente ignición,  el tomarte de una vez, 
Aun  sabiendo que nunca disfrutaremos lo obtenido, siempre , 
sin un " para siempre ".