Soñé con un beso puesto
en el ángulo de tus labios.
Húmedo y terso, como el besar de un ángel.
Pequé con tocar tus dientes blancos,
Con mis labios amantes de tu belleza discreta,
reveladora esencia, solo para quienes tocan
también tu alma.
Un beso, inhalado y exhalado,
Ahogado y esperado.
Con olor a perfume del cielo.
De complicidad mutua y
de desconcierto también.
Rogué que el tiempo estático se quedara.
Soñé con tu cuerpo en diestro vaivén,
Tus ojos, intensos, de pureza me miran.
Quizá pensando, que tu vida y la mía.
Futuro no tienen, no tienen cabida.
Quemados por el pasado,
Somos fantasmas que recorren la vida,
Nos toco vivir lejos,
Siendo buenos con los nuestros,
Sacrificando la fusión de nuestros cuerpos
De noches intensas , ideales y perfectas.
En este espacio están mis poesías , forma de contactar con el mundo, y engrandecerlo.
viernes, 24 de abril de 2015
Que medida ésta, la que me das.
La calculo por tus gestos y la distancia de tus afectos.
La Encuentro innavegable en el mar donde te hallas,
En Donde posas tus encantos distantes,
Donde nuestros ríos recorren distraídos uno del otro.
Que medida ésta la que me quema.
La siento inflamable mente eterna.
Cual vela que gotea sobre mi piel,
sin extinguir el dolor obtenido y escondido en mi alma.
Que medida de amor, la que me ofreces.
De solo amistad y ternura fraterna.
De recordarme mi valor, y sitúas ajena a mi vida, a tus caricias.
Que medida de eternidad la que me asignas.
De oscuridad total, de abismos delirantes,
De soledad acompañada ,
De promesas nunca ciertas.
Que medida de ingenuidad hoy representas.
Que mis miradas delatadoras las ignoras.
Como un dulce cervatillo te presentas
A la trampa de mis brazos y mis versos.
Y siendo yo el cazador, te dejo vivir silvestremente.
Comiendo de la hoja que está verde y en el
agua de rocío, sacío tu sed.
En este mi bosque de Sueños Encantados, te alimento,
Te imagino, te creo mil veces en cada sueño.
Y mil veces yo me muero.
La calculo por tus gestos y la distancia de tus afectos.
La Encuentro innavegable en el mar donde te hallas,
En Donde posas tus encantos distantes,
Donde nuestros ríos recorren distraídos uno del otro.
Que medida ésta la que me quema.
La siento inflamable mente eterna.
Cual vela que gotea sobre mi piel,
sin extinguir el dolor obtenido y escondido en mi alma.
Que medida de amor, la que me ofreces.
De solo amistad y ternura fraterna.
De recordarme mi valor, y sitúas ajena a mi vida, a tus caricias.
Que medida de eternidad la que me asignas.
De oscuridad total, de abismos delirantes,
De soledad acompañada ,
De promesas nunca ciertas.
Que medida de ingenuidad hoy representas.
Que mis miradas delatadoras las ignoras.
Como un dulce cervatillo te presentas
A la trampa de mis brazos y mis versos.
Y siendo yo el cazador, te dejo vivir silvestremente.
Comiendo de la hoja que está verde y en el
agua de rocío, sacío tu sed.
En este mi bosque de Sueños Encantados, te alimento,
Te imagino, te creo mil veces en cada sueño.
Y mil veces yo me muero.
Cusco, tu nombre resuena en tus muros de piedra.
En las calles silentes, tus fonemas se detienen en el aire
como golondrinas inquietas, y el eco de tus sílabas
reverberan por los siglos.
Cual aleteos de colibríes, en las plazas, en los campos,
En lo verde de tus brazos.
¡Cusco inmortal!
Dicen tu nombre los vientos de otoño.
Los fríos días de junio , la tibieza de medio noviembre.
Los amaneceres de abril, y de mayo, regalándote un firmamento
de incontables estrellas y un Lucero al amanecer puesto en tu cielo.
Dicen que fueron los hijos del Sol
que emergieron del Gran Lago.
No encontrando tierra fértil y mas santa,
Clavaron una barreta de oro, en tus entrañas.
Aceptando tú, ser tomada
con dócil actitud de doncella, de Pacha Mama.
Luego se erigieron los muros de los templos de Wiracocha,
Y para el mismo Sol, Koricancha.
Tus calles , fueron recorridas por hombres sobrehumanos,
Ñustas y princesas incas, de notable virtud. Por piernas de cobre
de Chasquis de incansable oficio que
dejaron su presencia, en los ruidos ocultos a los ojos.
Como un arrullo cándido y triste de una cuculí, dormida. O, cual
gota cansada que orada la piedra.
Eres pues, un puma enclavado en los Andes, feroz y esbelto.
Protegido por los Apus, estas que observas.
Ombligo del mundo, estas que te cobijas.
Luego el hombre blanco violentó esas mismas entrañas.
Antes Vírgenes y silvestres.
Destrozando tus muros por afán de codicia.
Hurtando tu oro, tus joyas, tus muertos, tu voz...
Destruyendo tu esencia, nació la fusión de razas,
de credos, demostrándose también en tus muros, en tus casas.
Tu nueva historia, la recorro cada vez que camino,
en tus callejuelas y en tus plazas, en la bella Huacaypata.
Cada vez llego por verte, oh tierra mía .
Hoy tu nombre a rebasado las fronteras
de tu Tawantinsuyo extenso.
Los elogios, te alimentan, lo admirable,
de tus ruinas, te engrandecen.
Tu belleza, tu nobleza y tu candor
Vivirán por siempre.
sábado, 4 de abril de 2015
En mi café saboreo hoy
una dulce mañana...
en que me visto, y
veo luz. Y a veces ausente el desayuno.
Es mi café pues un
rincón donde me encuentro
a pensar y a dejar de pensar…
Es un balcón donde adormezco
probando su falta de sabor,
de dulce, de amor.
Es un lugar donde percibo andar tiernas
ánimas queridas
contrastadas suavemente
por el humo de un cigarrillo ya extinto.
Es pues, un momento
un grito
un silencio...
En mi café saboreo hoy
una dulce mañana terrena
en que alimento al organismo
que doy vida
en que me llamo a mí mismo, Rubén.
Donde veo Revolución y bebo JUSTICIA.
En mi café saboreo hoy una dulce mañana…
una dulce mañana...
en que me visto, y
veo luz. Y a veces ausente el desayuno.
Es mi café pues un
rincón donde me encuentro
a pensar y a dejar de pensar…
Es un balcón donde adormezco
probando su falta de sabor,
de dulce, de amor.
Es un lugar donde percibo andar tiernas
ánimas queridas
contrastadas suavemente
por el humo de un cigarrillo ya extinto.
Es pues, un momento
un grito
un silencio...
En mi café saboreo hoy
una dulce mañana terrena
en que alimento al organismo
que doy vida
en que me llamo a mí mismo, Rubén.
Donde veo Revolución y bebo JUSTICIA.
En mi café saboreo hoy una dulce mañana…
Relatividad.
Nada es vertical en sí
trasciende a través
de tu mente oblicua, geométrica.
Hiende tangencialmente el corazón.
Desplaza paralelamente mi persona.
Nada llega a ser horizontal en sí,
ni tu siesta cuadrada es triangular, si yo la miro.
Nada es universal en sí
ni lo absoluto de mi teorema,
ni la respuesta a mi problema.
Nada significa nada en sí,
Ni lo relativo del Quizás
ni lo hiriente de un NO,
ni mi actitud resignada al escucharlo.
Nada es Justo y es verdad.
Ni la aprobación de DIOS a mi pecado.
Ni el día para las noches,
ni el agua que cae
para el vapor que sube.
Nada es Eterno y es verdad...
Si tus veinticinco, ya son treinta, en media hora.
Si mi padre ya es abuelo en mí minuto.
Si este verso es suave y terso,
si mi amor crea odio de lo tierno...
Nada es vertical en sí
trasciende a través
de tu mente oblicua, geométrica.
Hiende tangencialmente el corazón.
Desplaza paralelamente mi persona.
Nada llega a ser horizontal en sí,
ni tu siesta cuadrada es triangular, si yo la miro.
Nada es universal en sí
ni lo absoluto de mi teorema,
ni la respuesta a mi problema.
Nada significa nada en sí,
Ni lo relativo del Quizás
ni lo hiriente de un NO,
ni mi actitud resignada al escucharlo.
Nada es Justo y es verdad.
Ni la aprobación de DIOS a mi pecado.
Ni el día para las noches,
ni el agua que cae
para el vapor que sube.
Nada es Eterno y es verdad...
Si tus veinticinco, ya son treinta, en media hora.
Si mi padre ya es abuelo en mí minuto.
Si este verso es suave y terso,
si mi amor crea odio de lo tierno...
Si vivo y no percibo, tu dolor hermano hombre.
Mejor sería visitar,
la ilusoria realidad de un buen acto.
Tú angustia en un café-teatro.
Mejor sería, No Ser, no vivir,
no embrionar, no fecundar a nadie.
Si cavilo y me olvido de ti
amigo antiguo.
Me olvido que pasaste por mi lado,
callado, conspicuo y ceniciento.
Más valiera una tristeza fabricia
un dolor sin madera,
un quejido sin médula.
Más valdría no dignarse
de ser Hombre...
Triste reptil es lo que queda.
Tu dolor amigo hermano
es el mío por supuesto.
Angustia aún más mi Angustia
heredada y quebradiza.
Mi humanidad desterrada,
mi Mandamiento Primero.
Tu pequeño, pequeño hermano
de casa, ideología, de costumbre.
Tu amigo, pequeño hombre
descansa, despierta, irrumpe.
Mejor sería visitar,
la ilusoria realidad de un buen acto.
Tú angustia en un café-teatro.
Mejor sería, No Ser, no vivir,
no embrionar, no fecundar a nadie.
Si cavilo y me olvido de ti
amigo antiguo.
Me olvido que pasaste por mi lado,
callado, conspicuo y ceniciento.
Más valiera una tristeza fabricia
un dolor sin madera,
un quejido sin médula.
Más valdría no dignarse
de ser Hombre...
Triste reptil es lo que queda.
Tu dolor amigo hermano
es el mío por supuesto.
Angustia aún más mi Angustia
heredada y quebradiza.
Mi humanidad desterrada,
mi Mandamiento Primero.
Tu pequeño, pequeño hermano
de casa, ideología, de costumbre.
Tu amigo, pequeño hombre
descansa, despierta, irrumpe.
jueves, 2 de abril de 2015
DE DIOS ENTRE HUMANOS.
Nazareno pobre,
nazareno viejo.
Tú vives reinante, en el vino añejo.
Tú pisas la uva, y bebes el vino.
Rojo de sangre,
como aquel camino.
Parte el pan, toma el vino.
Comulga ante el mundo su destino.
Ya que en horas tristes
a solas quisiste.
Morir por el hombre,
por ser tu testigo.
Nazareno triste, nazareno amigo.
Nazareno pobre,
nazareno viejo.
Tú vives reinante, en el vino añejo.
Tú pisas la uva, y bebes el vino.
Rojo de sangre,
como aquel camino.
Parte el pan, toma el vino.
Comulga ante el mundo su destino.
Ya que en horas tristes
a solas quisiste.
Morir por el hombre,
por ser tu testigo.
Nazareno triste, nazareno amigo.
Desde que creaste Dios a la criatura,
que de lujuria me contenta.
Cuando su cuerpo límpido en mi lecho recuesta,
su anatomía dignamente presenta.
A cada lado de mis libros.
En mi sien, en mi costado.
En los clavos de mis manos.
A la altura de sus besos , está mi cruz y mis espinas.
Al cuadrado de su pecado favorito, está el múltiplo del Verbo Divino.
En la negación de lo creado;
y en la frustración de lo que quedó sin crearse.
Ah, Magdalena
tu proximidad es inmortal,
en tu útero descansa mi aliento
tu regazo es mi lugar y es solo mío.
Ah, de tu credo jamás me apartaré.
De tus huertos recordaré su candor
de Viernes Santo,
en tu hostia milagrosa me asiré
hasta la muerte.
Quiero morir por ti en este día,
y buscar el lugar que encontré en tus orillas.
Quiero comprobar mi mortalidad por ti,
y mi divinidad por ti.
Dulce pecadora
apiádate de mi santidad inhumana
de mi castidad sobrehumana
de mi voluntad no terrenal.
De mi amor que no llega a tus Hermanos
De mi fe que debilita en tu constancia.
De mi naturaleza ajena a tu genoma,
de mi divinidad cosa terrible
para el dios, que se enamora...
que de lujuria me contenta.
Cuando su cuerpo límpido en mi lecho recuesta,
su anatomía dignamente presenta.
A cada lado de mis libros.
En mi sien, en mi costado.
En los clavos de mis manos.
A la altura de sus besos , está mi cruz y mis espinas.
Al cuadrado de su pecado favorito, está el múltiplo del Verbo Divino.
En la negación de lo creado;
y en la frustración de lo que quedó sin crearse.
Ah, Magdalena
tu proximidad es inmortal,
en tu útero descansa mi aliento
tu regazo es mi lugar y es solo mío.
Ah, de tu credo jamás me apartaré.
De tus huertos recordaré su candor
de Viernes Santo,
en tu hostia milagrosa me asiré
hasta la muerte.
Quiero morir por ti en este día,
y buscar el lugar que encontré en tus orillas.
Quiero comprobar mi mortalidad por ti,
y mi divinidad por ti.
Dulce pecadora
apiádate de mi santidad inhumana
de mi castidad sobrehumana
de mi voluntad no terrenal.
De mi amor que no llega a tus Hermanos
De mi fe que debilita en tu constancia.
De mi naturaleza ajena a tu genoma,
de mi divinidad cosa terrible
para el dios, que se enamora...
ORIGENES Y DESTINOS.
No me descubras, contémplame, aún desnudo,
como recién ovulado por tu soplo divino.
En la oscuridad estoy y me avergüenzo.
No tengo figura grata.
Inhumano me veo.
Oculto en la masa de aire sin luz.
¡Como decirte que comprendas mis complejos!,
A mi defectuoso ser
cubierto de piel que se añeja.
¡Como ser digno de ti con tal herencia.
De cronología de muerte en mis genes! …
Que protestan, no ser yo…
¡Ser más que yo!
Ángel quizá, para endulzar tus ojos.
Un querubín libertino hecho de la nada.
Una estrella fugaz con elipses infinitas de vida.
Quiero que me saques de este abismo…
Del mundano devenir…
De la prisión y de la celda.
De la contracción tensional de mis miembros.
De la ya agotada palabra, que casi muda te reclama…
Flor ò ave quizá, para unirme a tu universo.
Verde o azul quizá, para colorear mi alma pálida y gris…
¡No me dejes en la perenne gruta fría!
Quiero estar en tu obra y fluir dinámicamente,
como el resto de organismos.
Obsérvame y mantenme en la luz, nunca
en la noche que me aterra.
Solo estaré aquí junto a mi alma, que
aun tibia se preserva,
y cuando aparezca el Sol,
gritaré a voz viva.
Que te acordaste de mí, en la otra vida.
Y, sin embargo…
Una ingrata aflicción me lleva
a quedarme aquí despierto,
entre las luces de mí oscuridad escogida y escondida...
Es el dulce terror de la duda,
de que no existas y, esté completamente solo
en la inmensidad de los abismos,
donde antes de ser hombres estuvimos siendo polvo.
En el infinito estelar de las galaxias.
En un lugar perdido en el tiempo.
En una dimensión prohibida a la materia y a esta vida…
No me descubras, contémplame, aún desnudo,
como recién ovulado por tu soplo divino.
En la oscuridad estoy y me avergüenzo.
No tengo figura grata.
Inhumano me veo.
Oculto en la masa de aire sin luz.
¡Como decirte que comprendas mis complejos!,
A mi defectuoso ser
cubierto de piel que se añeja.
¡Como ser digno de ti con tal herencia.
De cronología de muerte en mis genes! …
Que protestan, no ser yo…
¡Ser más que yo!
Ángel quizá, para endulzar tus ojos.
Un querubín libertino hecho de la nada.
Una estrella fugaz con elipses infinitas de vida.
Quiero que me saques de este abismo…
Del mundano devenir…
De la prisión y de la celda.
De la contracción tensional de mis miembros.
De la ya agotada palabra, que casi muda te reclama…
Flor ò ave quizá, para unirme a tu universo.
Verde o azul quizá, para colorear mi alma pálida y gris…
¡No me dejes en la perenne gruta fría!
Quiero estar en tu obra y fluir dinámicamente,
como el resto de organismos.
Obsérvame y mantenme en la luz, nunca
en la noche que me aterra.
Solo estaré aquí junto a mi alma, que
aun tibia se preserva,
y cuando aparezca el Sol,
gritaré a voz viva.
Que te acordaste de mí, en la otra vida.
Y, sin embargo…
Una ingrata aflicción me lleva
a quedarme aquí despierto,
entre las luces de mí oscuridad escogida y escondida...
Es el dulce terror de la duda,
de que no existas y, esté completamente solo
en la inmensidad de los abismos,
donde antes de ser hombres estuvimos siendo polvo.
En el infinito estelar de las galaxias.
En un lugar perdido en el tiempo.
En una dimensión prohibida a la materia y a esta vida…
Cada lugar es mío si estoy contigo.
En la esfera de luz me quemo,
en el espacio azul me muevo…
si estoy contigo.
Cada tiempo contigo está escrito
de poemas que cuentan un rito.
Cada cierto espacio de tu tiempo permito,
Que de un beso de tu boca nazca un grito.
Solo para ti es este verso.
Solo de ti está converso.
Cada lugar tuyo es mío
cada caudal de besos
Cuando mis labios rocen
tu cuerpo en su camino
a ser realmente tuyos.
Cuando mis manos acaricien
lo nuestro en su rol eterno.
Cuando del amor escape el deseo.
Cuando mis palabras indiquen más que “te quieros”.
Cuando mis caricias descubran secretos.
Cuando tu dicha sea mía entre tus dedos.
Cuando llegará el día en que me dirás, yo te acepto..
En la esfera de luz me quemo,
en el espacio azul me muevo…
si estoy contigo.
Cada tiempo contigo está escrito
de poemas que cuentan un rito.
Cada cierto espacio de tu tiempo permito,
Que de un beso de tu boca nazca un grito.
Solo para ti es este verso.
Solo de ti está converso.
Cada lugar tuyo es mío
cada caudal de besos
Cuando mis labios rocen
tu cuerpo en su camino
a ser realmente tuyos.
Cuando mis manos acaricien
lo nuestro en su rol eterno.
Cuando del amor escape el deseo.
Cuando mis palabras indiquen más que “te quieros”.
Cuando mis caricias descubran secretos.
Cuando tu dicha sea mía entre tus dedos.
Cuando llegará el día en que me dirás, yo te acepto..
Donde están mis ojos,
Acaso siguiendo a los vientos de otoño.
Divisando tristezas, en callejuelas traviesas.
Llorando miserias que nos muestra la sierra.
Donde están mis ojos,
Vigilando las manos que esclavizan tus sueños.
Recorriendo una a una, con furtiva mirada
las casas de amigos, los caminos escondidos,
los sauces encorvados, que lloran sus hojas
sobre el maizal campesino, donde
acaso despierto, divisé las colinas,
de mi Valle de Urubamba.
Acaso sabes donde están mis labios?
En un beso volado se detuvo en el tiempo?
En la frente sapiente, de mi madre o mi padre.
En un cántaro de vid, o de chicha recién melada.
Quizá estén voceando consuelos, a los ríos eternos,
a las bocas besadas, o los besos sinceros.
Donde están mis labios...
Hoy secos y sedientos, bajo el sol abríleño.
Esperando ser saciados, por aguas cristalinas,
de manantiales cusqueños.
Donde están mis manos.
Quizá posándose como inquietas gaviotas
En la orilla de tus lugares, y de tus cabellos.
Deseando volar al infinito antes de tocar,
Acariciar y palmear, el trayecto tan esbelto
De tu cuerpo, de sol y de fuego.
Donde están mis manos,
Cansadas de producir, en la fabrica de la vida,
trabajando horas eternas.
Laborando sin espacio, agotadas y solas se quejan.
Hipertrofiadas por su destino fabril,
Esperan ser alzadas y puestas en el altar de la justicia.
Donde están mis pasos, que recorrieron mil espacios,
A mil kilómetros de aquí están aún sus huellas.
Subieron cerros buscando aventura,
Se mojaron en la orilla de la azul costanera.
Viajaron distancias, esperaron momentos,
Corrieron de prisa, se quedaron estáticos.
Donde están mis pasos, en que pasillo dejaron.
El eco de su presencia, física y musical.
Quizá en alguna casa o en un vacío hospital.
En alguna marcha gremial,
por el centro de Lima.
O en un paseo de ocio y ventura,
Caminando paso a paso, mil cansados pasos.
Esperando la dicha, del verdadero descanso.
Acaso siguiendo a los vientos de otoño.
Divisando tristezas, en callejuelas traviesas.
Llorando miserias que nos muestra la sierra.
Donde están mis ojos,
Vigilando las manos que esclavizan tus sueños.
Recorriendo una a una, con furtiva mirada
las casas de amigos, los caminos escondidos,
los sauces encorvados, que lloran sus hojas
sobre el maizal campesino, donde
acaso despierto, divisé las colinas,
de mi Valle de Urubamba.
Acaso sabes donde están mis labios?
En un beso volado se detuvo en el tiempo?
En la frente sapiente, de mi madre o mi padre.
En un cántaro de vid, o de chicha recién melada.
Quizá estén voceando consuelos, a los ríos eternos,
a las bocas besadas, o los besos sinceros.
Donde están mis labios...
Hoy secos y sedientos, bajo el sol abríleño.
Esperando ser saciados, por aguas cristalinas,
de manantiales cusqueños.
Donde están mis manos.
Quizá posándose como inquietas gaviotas
En la orilla de tus lugares, y de tus cabellos.
Deseando volar al infinito antes de tocar,
Acariciar y palmear, el trayecto tan esbelto
De tu cuerpo, de sol y de fuego.
Donde están mis manos,
Cansadas de producir, en la fabrica de la vida,
trabajando horas eternas.
Laborando sin espacio, agotadas y solas se quejan.
Hipertrofiadas por su destino fabril,
Esperan ser alzadas y puestas en el altar de la justicia.
Donde están mis pasos, que recorrieron mil espacios,
A mil kilómetros de aquí están aún sus huellas.
Subieron cerros buscando aventura,
Se mojaron en la orilla de la azul costanera.
Viajaron distancias, esperaron momentos,
Corrieron de prisa, se quedaron estáticos.
Donde están mis pasos, en que pasillo dejaron.
El eco de su presencia, física y musical.
Quizá en alguna casa o en un vacío hospital.
En alguna marcha gremial,
por el centro de Lima.
O en un paseo de ocio y ventura,
Caminando paso a paso, mil cansados pasos.
Esperando la dicha, del verdadero descanso.
jueves, 26 de marzo de 2015
El amor es más simple que estas palabras.
Que llegan a tus oídos queriéndote encantar,
el amor es más hermoso que nuestras miradas.
Que luego de un tiempo, te hacían suspirar.
El amor es más dúctil, que nuestras caricias,
que la piel de nuestros cuerpos sentimos abrasar.
El amor es más intenso que nuestros latidos.
Que unidos a un ritmo solían estar.
Nuestro amor es más fuerte que diques y puentes,
Más grande que mares y cielos.
Eterno intenta ser, en el infinito del tiempo,
luego que la muerte a nuestros párpados cerrará.
El amor es más dulce que el agua de caña.
De más colorido que el pavo real,
El amor es padre, es madre, es hijo.
El, es todo eso junto y mucho más.
El amor es ligero como el viento de Enero.
Melodía nostálgica de una quena de puna.
yaraví lastimero de cadencias tonales.
silencioso y cercano, como mis pasos, tras ti.
Que llegan a tus oídos queriéndote encantar,
el amor es más hermoso que nuestras miradas.
Que luego de un tiempo, te hacían suspirar.
El amor es más dúctil, que nuestras caricias,
que la piel de nuestros cuerpos sentimos abrasar.
El amor es más intenso que nuestros latidos.
Que unidos a un ritmo solían estar.
Nuestro amor es más fuerte que diques y puentes,
Más grande que mares y cielos.
Eterno intenta ser, en el infinito del tiempo,
luego que la muerte a nuestros párpados cerrará.
El amor es más dulce que el agua de caña.
De más colorido que el pavo real,
El amor es padre, es madre, es hijo.
El, es todo eso junto y mucho más.
El amor es ligero como el viento de Enero.
Melodía nostálgica de una quena de puna.
yaraví lastimero de cadencias tonales.
silencioso y cercano, como mis pasos, tras ti.
Eres como un tierno despertar,
como una mañana cusqueña llena de azul
y de brillos de sol, y de luces de abril.
Eres como mi mar, incrédulo y sereno,
De fuerza viril y femenina vanidad.
Eres como mis Andes, escarpados e insólitos
Como tu altanería y tu deidad.
Eres como mi Lago atrapado,
en la gran meseta andina.
Eres como mis ríos, como mis ruinas,
como mis cerros y mis colinas.
Eres como mis valles, como mi selva, como
mis dunas, y mi desierto.
Eres tú, mi aliento,
de viento de otoño, del primer viento.
Eres mi lluvia, mi granizo, mis truenos y rayos ,
Cual relámpago amanece las tardes de Sierra.
Eres tantas cosas, mi calle, mi casa,
Mis atardeceres , mis despertares,
Mis plazas, mis chacras.
Eres como mi Cusco tan bello,
Eres tu mi sino y mi cielo.
Eres tu a quien quiero.
Eres tú, mi Perú.
como una mañana cusqueña llena de azul
y de brillos de sol, y de luces de abril.
Eres como mi mar, incrédulo y sereno,
De fuerza viril y femenina vanidad.
Eres como mis Andes, escarpados e insólitos
Como tu altanería y tu deidad.
Eres como mi Lago atrapado,
en la gran meseta andina.
Eres como mis ríos, como mis ruinas,
como mis cerros y mis colinas.
Eres como mis valles, como mi selva, como
mis dunas, y mi desierto.
Eres tú, mi aliento,
de viento de otoño, del primer viento.
Eres mi lluvia, mi granizo, mis truenos y rayos ,
Cual relámpago amanece las tardes de Sierra.
Eres tantas cosas, mi calle, mi casa,
Mis atardeceres , mis despertares,
Mis plazas, mis chacras.
Eres como mi Cusco tan bello,
Eres tu mi sino y mi cielo.
Eres tu a quien quiero.
Eres tú, mi Perú.
domingo, 22 de marzo de 2015
Hijo mío , quiero decirte
desde aquí, desde esta silla enmudecida,
de tanto soportar, las horas, los días eternos.
De angustias y desvelos.
Los días y nuevamente las noches,
sin descanso, de desasosiego y desamparo.
De verte y oírte llorar como a un niño, con tu madurez
de viejo, gritándole a cielo, el por qué,
del cáliz asignado que
quema y pasa por nuestras fauces, por nuestras gargantas,
hirvientes, soportando, a fuerza de coraje, y de inocencia.
Junto a los maderos dolientes de tu cruz,
enclavados están nuestras esperanzas
y tus mejores años de juventud.
Eres tú, quien clama y reclama a los cielos por
este cruel y despiadado presente.
Las tardes de matices grises se visten,
como todo nuestro dolor, como todo nuestro duelo.
Tu madre está deshecha, y también llora,
y también reza,
yo me contengo herido, lloro
y también rezo, en la penumbra de tu cuarto de hospital.
Juro que me desangraba, al verte tendido,
y atado, incapaz de producir un pensamiento.
Incapaz de reconocernos siquiera.
Dominado por tus sueños vividos,
con tu alma tomada por traviesos espíritus.
Por voces sin cuerpo, sin vida, que ya no quieres oír.
Que emanan y martillean incansables ,
atormentando tu paz , tu mente de niño aun,
de adolescente aun.
En tus venas serenas se anidan estacas dolientes,
de metal frío, permitiendo el ingreso de tu alimento,
Tus líquidos y del esperanzador tratamiento,
que cure tu ser, a más de un medicamento,
una bendición enviada hasta el infinito de tus sinapsis,
doblegando al enemigo invisible,
a ésta enfermedad, terrible, que te aflige,
y derrumba todos nuestros sueños.
Tu estómago y vísperas son de acero,
y esperan cada mañana la rutina de cientos de cápsulas
que tragas como granos, de tres en tres.
Las amarillas bien de mañana, las rojas nunca con las blancas...
En fin... De cualquier modo las tenias que pasar...
Y las pasabas ...
Tu raquis fue encidido, varias veces,
con tu consentimiento, con la esperanza de sanar.
Y no hay remedios que te sanen,
no hay respuesta a los rezos al cielo.
A las plegarias lloradas, ya sin aliento, sin sueño.
En tu cabezal están los santos y las Vírgenes ,
Suplicantes al infinito pidiendo piedad,
y compasión y misericordia divina.
Los medicamentos ya probados, son retirados una y otra vez,
Que no hay respuesta, sin embargo tú, nosotros tus padres,
no flaqueamos en seguir adelante.
De mi, nace un llanto que no quiere salir,
a fuerza de hombría, queda en mi alma.
Es el dolor de lo que significa tu calvario, asignado,
y el orgullo de tu decisión de luchar
contra todo lo adverso que te puso el destino.
Recibir nuevos tratamientos para doblegar a tu sistema
Inmune, y evitar que tu mismo te dañes.
Debilitó las raíces de tus cabellos,
quedando tendidos en tu blanca almohada,
por cientos cada mañana.
Debilitando tu sangre, tus huesos, y tus músculos.
Hoy sé, que no hay más valiente
que tú pequeño Guerrero.
Yo no hubiera podido resistir como lo hiciste.
Mi amado niño,
cuando tus piececitos en sus pasos pequeños,
dominando la oscuridad de la noche.
Llegaban a mi cama,y me despiertan.
Cuando tus miedos infantiles de querubines transformados
en fantasmas te despertaban,
no imagine ni por un momento,
Que un día esos mismos espectros, te atraparan en la noche de tus sueños,
Convertidos en diablos, en irreales seres , te arrastrasen al infinito de tu
conciencia, donde tu lucha es solo tuya,
Para nuevamente nacer, desde tus cenizas, cual ave Fénix ,
Para vivir, para existir.
desde aquí, desde esta silla enmudecida,
de tanto soportar, las horas, los días eternos.
De angustias y desvelos.
Los días y nuevamente las noches,
sin descanso, de desasosiego y desamparo.
De verte y oírte llorar como a un niño, con tu madurez
de viejo, gritándole a cielo, el por qué,
del cáliz asignado que
quema y pasa por nuestras fauces, por nuestras gargantas,
hirvientes, soportando, a fuerza de coraje, y de inocencia.
Junto a los maderos dolientes de tu cruz,
enclavados están nuestras esperanzas
y tus mejores años de juventud.
Eres tú, quien clama y reclama a los cielos por
este cruel y despiadado presente.
Las tardes de matices grises se visten,
como todo nuestro dolor, como todo nuestro duelo.
Tu madre está deshecha, y también llora,
y también reza,
yo me contengo herido, lloro
y también rezo, en la penumbra de tu cuarto de hospital.
Juro que me desangraba, al verte tendido,
y atado, incapaz de producir un pensamiento.
Incapaz de reconocernos siquiera.
Dominado por tus sueños vividos,
con tu alma tomada por traviesos espíritus.
Por voces sin cuerpo, sin vida, que ya no quieres oír.
Que emanan y martillean incansables ,
atormentando tu paz , tu mente de niño aun,
de adolescente aun.
En tus venas serenas se anidan estacas dolientes,
de metal frío, permitiendo el ingreso de tu alimento,
Tus líquidos y del esperanzador tratamiento,
que cure tu ser, a más de un medicamento,
una bendición enviada hasta el infinito de tus sinapsis,
doblegando al enemigo invisible,
a ésta enfermedad, terrible, que te aflige,
y derrumba todos nuestros sueños.
Tu estómago y vísperas son de acero,
y esperan cada mañana la rutina de cientos de cápsulas
que tragas como granos, de tres en tres.
Las amarillas bien de mañana, las rojas nunca con las blancas...
En fin... De cualquier modo las tenias que pasar...
Y las pasabas ...
Tu raquis fue encidido, varias veces,
con tu consentimiento, con la esperanza de sanar.
Y no hay remedios que te sanen,
no hay respuesta a los rezos al cielo.
A las plegarias lloradas, ya sin aliento, sin sueño.
En tu cabezal están los santos y las Vírgenes ,
Suplicantes al infinito pidiendo piedad,
y compasión y misericordia divina.
Los medicamentos ya probados, son retirados una y otra vez,
Que no hay respuesta, sin embargo tú, nosotros tus padres,
no flaqueamos en seguir adelante.
De mi, nace un llanto que no quiere salir,
a fuerza de hombría, queda en mi alma.
Es el dolor de lo que significa tu calvario, asignado,
y el orgullo de tu decisión de luchar
contra todo lo adverso que te puso el destino.
Recibir nuevos tratamientos para doblegar a tu sistema
Inmune, y evitar que tu mismo te dañes.
Debilitó las raíces de tus cabellos,
quedando tendidos en tu blanca almohada,
por cientos cada mañana.
Debilitando tu sangre, tus huesos, y tus músculos.
Hoy sé, que no hay más valiente
que tú pequeño Guerrero.
Yo no hubiera podido resistir como lo hiciste.
Mi amado niño,
cuando tus piececitos en sus pasos pequeños,
dominando la oscuridad de la noche.
Llegaban a mi cama,y me despiertan.
Cuando tus miedos infantiles de querubines transformados
en fantasmas te despertaban,
no imagine ni por un momento,
Que un día esos mismos espectros, te atraparan en la noche de tus sueños,
Convertidos en diablos, en irreales seres , te arrastrasen al infinito de tu
conciencia, donde tu lucha es solo tuya,
Para nuevamente nacer, desde tus cenizas, cual ave Fénix ,
Para vivir, para existir.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Soy un robot citadino, adaptado
a sobrevivir, y a olvidar a los parientes
más queridos, en el vertiginoso acaecer de los días.
Y en la oscuridad de los anocheceres rutinarios...
Y me reclaman que vuelva a ser lo que fuí.
Mas solo tengo un matiz de humano.
El resto es prestado, o mutado para responder
A la exigencia del los tiempos.
Vivo igual que tú,
Sobreviviendo, de vez en cuando me alegro,
Por cambiar los destinos de un paciente.
O una sonrisa certera de una madre.
Y, luego iigual que tú, protestó, digo,
¡ No es justo que pase esto¡
No, Rubén, él no puede cambiar...
En esencia quizá no, aun late alguna fibra de nobleza,
solo muy en mi interior, hay algunos suspiros de amor,
Alguna nota querida de algún violín me hace sentir.
Cibernéticos programas endurecieron mi ser,
y solo algunos nervios desconexos
aún reclaman, humanidad, .
a sobrevivir, y a olvidar a los parientes
más queridos, en el vertiginoso acaecer de los días.
Y en la oscuridad de los anocheceres rutinarios...
Y me reclaman que vuelva a ser lo que fuí.
Mas solo tengo un matiz de humano.
El resto es prestado, o mutado para responder
A la exigencia del los tiempos.
Vivo igual que tú,
Sobreviviendo, de vez en cuando me alegro,
Por cambiar los destinos de un paciente.
O una sonrisa certera de una madre.
Y, luego iigual que tú, protestó, digo,
¡ No es justo que pase esto¡
No, Rubén, él no puede cambiar...
En esencia quizá no, aun late alguna fibra de nobleza,
solo muy en mi interior, hay algunos suspiros de amor,
Alguna nota querida de algún violín me hace sentir.
Cibernéticos programas endurecieron mi ser,
y solo algunos nervios desconexos
aún reclaman, humanidad, .
La Bella Lima, o la horrible.
Despertamos con la misma mañana,
La triste obligación de trabajar,
El lavado, el cepillo, y el calzado.
Y ya estamos listos para para desafiar,
al mar de motos y carros,
Todos igual deseosos de llegar,
nos convertimos en fieras urbanas.
En una selva de asfalto ya sin reglas
Donde el más osado o el más "audáz",
toma la delantera, sin pensar en quien dejó en carrera.
Y así, comienza nuestra rutina en la Lima la Horrible.
Sin Alcalde o Policía que nos salve,
De los buitres o los despistados transeúntes.
De los que salen sin prisa y transitan en el carril,
Del que si la tiene,
O del que hace varias cosas además de manejar.
Despertamos a la misma mañana,
Todos a la misma hora.
Salimos con el reloj o lejos de él.
Intentando cada vez mejorar nuestra marca.
Pero hay si te encuentras con un semáforo inteligente,
y delante de él, un policía poco inteligente,
que hace poco caso a tu claxon o
a tus reclamos respetuosos,
y algunos gritos, salidos de la frustración
de algún hermano en el dolor y en la prisa.
Ni que se diga del taxista que sube en su huída,
a su pasajero en medio de la pista.
La movilidad escolar que te temeraria te repasa,
con sus niños a medio despertar, cual carga, cual sonaja.
Atraviesan la calle, el semáforo, en ámbar, luego en rojo....
Y al fin salgo a la autopista, mi velocímetro marca cuarenta y
medio, entre frenos, cambios, yo acelero, a cincuenta
Kilómetros no mas, por el que quiere ser prudente
a esta hora en la vía, nos detiene a los que tenemos prisa.
Mientras el ambulante te vende todo a menos precio,
Desde periódicos, cuadros, libros, vídeos, de todos
colores, hasta iguanas camufladas, entreteniendo
la cola de autos, mientras que unos compran, los otros
devuelven el cambio en la otra esquina.
Y solo yo me entretengo a pensar si llegare a las ocho,
como ayer, o suplicare ¡ no me descuenten,
La culpa la tiene el Alcalde...!
Taxis , combis, motos, no tienen paradero,
Paran al azar, sin aviso siquiera.
Todos tienen licencia para matar.
Incautos , transeúntes, ambulantes, escolares,
Se atraviesan sin aviso,
Tienes que estar alerta sino quieres crear un occiso.
El crucero peatonal, no tiene usuarios,
Todos prefieren entre pasar, fuera de sitio,
Correr y atravesar la avenida, y no el puente está bien.
No hay paradero que convenza, la calle toda y a media calle, también.
Retornamos cansados y creemos merecer un tránsito más digno, pero es la misma cojudes,
De ganar auto, a auto, aumento mi estrés.
La hora o más que dejamos en las pistas
Son una menos que robamos a nuestras vidas.
El celular al volante, es parte un todo,
la falta de luces, SOAT, o cinturón de seguridad
es la regla.
Los viernes, sábados manejar con alcohol es una rutina.
Muchos salen de su trabajo o de alguna cantina.
Los demás , zigzagueamos, culebreamos,
si el de adelante, se distrae lo atrasamos.
Hay también el hijo de papá que prueba su WMW
y estimulado o no, sin ley que valga,
te atropella y te desplaza,
De derecha a izquierda gira.
Con su escape a prueba de sordos.
Completan el panorama diario de Lima.
En las noches de viernes o sábado.
Prohibido salir con tu cuatro por cuadro,
Los ases de la PNP, vigilan los carros lujosos de oscuras lunas.
Y te paran sin justificación o necesidad alguna,
a ver si algo no está en regla, y
exigirte la coima. Y abrocharse con sencillo, para fin de semana.
Esta es la Lima, que odiamos a diario,
Y a diario esperamos que mejore .
Tuya, mía, es la ciudad donde sobrevivimos.
Despertamos con la misma mañana,
La triste obligación de trabajar,
El lavado, el cepillo, y el calzado.
Y ya estamos listos para para desafiar,
al mar de motos y carros,
Todos igual deseosos de llegar,
nos convertimos en fieras urbanas.
En una selva de asfalto ya sin reglas
Donde el más osado o el más "audáz",
toma la delantera, sin pensar en quien dejó en carrera.
Y así, comienza nuestra rutina en la Lima la Horrible.
Sin Alcalde o Policía que nos salve,
De los buitres o los despistados transeúntes.
De los que salen sin prisa y transitan en el carril,
Del que si la tiene,
O del que hace varias cosas además de manejar.
Despertamos a la misma mañana,
Todos a la misma hora.
Salimos con el reloj o lejos de él.
Intentando cada vez mejorar nuestra marca.
Pero hay si te encuentras con un semáforo inteligente,
y delante de él, un policía poco inteligente,
que hace poco caso a tu claxon o
a tus reclamos respetuosos,
y algunos gritos, salidos de la frustración
de algún hermano en el dolor y en la prisa.
Ni que se diga del taxista que sube en su huída,
a su pasajero en medio de la pista.
La movilidad escolar que te temeraria te repasa,
con sus niños a medio despertar, cual carga, cual sonaja.
Atraviesan la calle, el semáforo, en ámbar, luego en rojo....
Y al fin salgo a la autopista, mi velocímetro marca cuarenta y
medio, entre frenos, cambios, yo acelero, a cincuenta
Kilómetros no mas, por el que quiere ser prudente
a esta hora en la vía, nos detiene a los que tenemos prisa.
Mientras el ambulante te vende todo a menos precio,
Desde periódicos, cuadros, libros, vídeos, de todos
colores, hasta iguanas camufladas, entreteniendo
la cola de autos, mientras que unos compran, los otros
devuelven el cambio en la otra esquina.
Y solo yo me entretengo a pensar si llegare a las ocho,
como ayer, o suplicare ¡ no me descuenten,
La culpa la tiene el Alcalde...!
Taxis , combis, motos, no tienen paradero,
Paran al azar, sin aviso siquiera.
Todos tienen licencia para matar.
Incautos , transeúntes, ambulantes, escolares,
Se atraviesan sin aviso,
Tienes que estar alerta sino quieres crear un occiso.
El crucero peatonal, no tiene usuarios,
Todos prefieren entre pasar, fuera de sitio,
Correr y atravesar la avenida, y no el puente está bien.
No hay paradero que convenza, la calle toda y a media calle, también.
Retornamos cansados y creemos merecer un tránsito más digno, pero es la misma cojudes,
De ganar auto, a auto, aumento mi estrés.
La hora o más que dejamos en las pistas
Son una menos que robamos a nuestras vidas.
El celular al volante, es parte un todo,
la falta de luces, SOAT, o cinturón de seguridad
es la regla.
Los viernes, sábados manejar con alcohol es una rutina.
Muchos salen de su trabajo o de alguna cantina.
Los demás , zigzagueamos, culebreamos,
si el de adelante, se distrae lo atrasamos.
Hay también el hijo de papá que prueba su WMW
y estimulado o no, sin ley que valga,
te atropella y te desplaza,
De derecha a izquierda gira.
Con su escape a prueba de sordos.
Completan el panorama diario de Lima.
En las noches de viernes o sábado.
Prohibido salir con tu cuatro por cuadro,
Los ases de la PNP, vigilan los carros lujosos de oscuras lunas.
Y te paran sin justificación o necesidad alguna,
a ver si algo no está en regla, y
exigirte la coima. Y abrocharse con sencillo, para fin de semana.
Esta es la Lima, que odiamos a diario,
Y a diario esperamos que mejore .
Tuya, mía, es la ciudad donde sobrevivimos.
sábado, 14 de marzo de 2015
Histérica es tu silueta.
Tú figura orgásmica,
convulsiona a mis entradas.
Lubricas tu organismo
tensas el músculo que logra
posiciones diablescas y divinas
en la cama.
Oh, mi amor
piel y piel somos ya.
Eterno movimiento en tu
universo oscuro quiero ser.
Delicia es subir y bajar
entre tus muslos
recorrer lo no recorrido
lo que me fue prohibido
sentirme dueño de lo sentido
de tu erotismo libertino
de tu cuerpo, que es mi verde olivo.
Tú figura orgásmica,
convulsiona a mis entradas.
Lubricas tu organismo
tensas el músculo que logra
posiciones diablescas y divinas
en la cama.
Oh, mi amor
piel y piel somos ya.
Eterno movimiento en tu
universo oscuro quiero ser.
Delicia es subir y bajar
entre tus muslos
recorrer lo no recorrido
lo que me fue prohibido
sentirme dueño de lo sentido
de tu erotismo libertino
de tu cuerpo, que es mi verde olivo.
jueves, 12 de marzo de 2015
Podrás llamarme de muchas maneras.
Viento, sol, verano, brisa.
Ciervo, buey, puma, y cóndor.
Podrás llamarme de muchas maneras.
Río, mar, laguna, lago.
Luna, pez, gaviota, y búho.
Puedes si quieres decirme
Tierra, arena, migaja, sal.
O, celeste, verde, azul, y blanco.
Pero nunca entenderé, que te quedes callada.
Podrás amarme se muchas maneras.
Con ansia, pasión, ternura, y hiel.
Ilusionada, enamorada, serena, calculadora.
O, madura, distante, cansada, y fiel.
Pero nunca entenderé, que no te sientas amada.
Podrás extrañarme de muchas maneras,
Obsesionada, preocupada, indiferente, o triste.
Distanciada, trasnochada, llorosa, o ausente.
Pero nunca entenderé , la perfidia de tu amor.
Entre mis sueños yo te vi
Posando tus labios a los míos , te sentí.
Cansada de luchar contra ti misma, te hallé.
Mientras mis besos caen rendidos, de ti,
cual golondrinas cansadas,
se posan tiernamente en su nido.
Entre mis sueños, te ame.
A la luz de la media noche, te creé.
Cuando mis manos se detuvieron moldeando tu cuerpo.
Cual brazos de una cruz enmudecida y doliente.
Y estás aquí...
En este paralelo universo vivimos.
En la evocación de los recuerdos nocturnos, te apareces.
Libre como las garzas o las huayatas,
en mi lago de sueños revoloteas, reluciente.
Y luego te vas, despertando al claro día ,
cual fugaz amante desapareces,
y me dejas en mi realidad mundana y fría.
Abrazado a mi almohada, taciturna,
cubierto solo por sábanas, no de amores.
Hasta que un nuevo sueño, una nueva noche llegue...
Y te traiga de nuevo...
Posando tus labios a los míos , te sentí.
Cansada de luchar contra ti misma, te hallé.
Mientras mis besos caen rendidos, de ti,
cual golondrinas cansadas,
se posan tiernamente en su nido.
Entre mis sueños, te ame.
A la luz de la media noche, te creé.
Cuando mis manos se detuvieron moldeando tu cuerpo.
Cual brazos de una cruz enmudecida y doliente.
Y estás aquí...
En este paralelo universo vivimos.
En la evocación de los recuerdos nocturnos, te apareces.
Libre como las garzas o las huayatas,
en mi lago de sueños revoloteas, reluciente.
Y luego te vas, despertando al claro día ,
cual fugaz amante desapareces,
y me dejas en mi realidad mundana y fría.
Abrazado a mi almohada, taciturna,
cubierto solo por sábanas, no de amores.
Hasta que un nuevo sueño, una nueva noche llegue...
Y te traiga de nuevo...
Hoy cruzo el umbral de tu cuerpo tierno.
Avanzo y tú me esperas.
Creo existir en tus mares de besos
y en tus ríos sensuales.
Cruzo a la orilla, donde
tu pelo juega con mi aliento.
Entretienes mis ideas
en tus ojos que me clavan
y mis palabras en tu boca juegan
como divinos cantos de vida.
Y en ti, existo.
Engendrando mi raza en el tiempo
en la brisa perentoria de tu alma.
En tu cuerpo.
En ti EXISTO y me basta.
Avanzo y tú me esperas.
Creo existir en tus mares de besos
y en tus ríos sensuales.
Cruzo a la orilla, donde
tu pelo juega con mi aliento.
Entretienes mis ideas
en tus ojos que me clavan
y mis palabras en tu boca juegan
como divinos cantos de vida.
Y en ti, existo.
Engendrando mi raza en el tiempo
en la brisa perentoria de tu alma.
En tu cuerpo.
En ti EXISTO y me basta.
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